#18Ago ¡Reivindicado! Empresario extorsionado Carlos Verdugo sale airoso en caso judicial

Carlos Verdugo enfrentó la extorsión y ganó. El empresario aragüeño logró salir airoso de las acusaciones emitidas en su contra que, tal como lo asegura, no se trataba de nada más que de una extorsión que quedó al descubierto ante todas las instancias gracias a las denuncias que emitió.

Tras conocer de la resolución de esta causa judicial el empresario ofreció más detalles su caso. Recordemos que, recientemente, Verdugo denunció que estaba siendo objeto de una extorsión que no solo buscaba altas sumas de dinero, sino manchar su reputación.

“Tengo más de 30 años trabajando sin ningún tipo de conflicto legal. Compré una fábrica que habían heredado los hermanos Henry y Herman Tintori en Maracay. La misma no funcionaba como me la habían ofrecido y entramos en una controversia mercantil, pues yo quería devolver la fábrica y ellos lo que querían era dinero fácil”, relató Verdugo.

Asimismo, explicó que aliados a mafias de niveles intermedios y forjando pruebas para desprestigiarme ante la opinión pública, los hermanos Tintori se inventaron un juicio penal. “El juez Julio Urdaneta, Tribunal Primero de Primera Instancia Judicial Estadal en Aragua, abrió un juicio al que él mismo tuvo que dar el sobreseimiento de la causa. Me habían abierto un juicio sin pruebas, nunca me citaron, no me dieron derecho a la defensa. Me tuvo cinco meses en ese calvario buscando sacarme dinero. Al ver que soy una persona honesta y de trabajo, que denuncié la situación en la que me tenían, no le quedo más que darle el sobreseimiento, explicó el reconocido empresario, acotando que el juez tuvo que reconocer su total inocencia y por eso hoy su causa se encuentra solucionada y expuesta su extorsión.

“No existían razones para demandarme penalmente”, enfatizó.

Carlos Verdugo Empresario

¿Por qué entonces fue solicitado por Interpol?

Se inventaron toda una trama. Utilizaron fotos de mi Facebook que tenían más de 10 años e hicieron un montaje como si esa fuera una captura de Interpol. Cuando la verdad es otra. En su intento de extorsionarme, lograron manipular la demanda mercantil y convertirla en una penal. Nunca me citaron y colocaron una alerta internacional. Y, como no me estaba escondiendo ni mucho menos, llegaron unos funcionarios a mis oficinas. Pude mostrar mi inocencia y se solucionó el problema de inmediato.

Tras 30 años de trayectoria en Venezuela, mi empresa ha crecido y he logrado poner al servicio de otros países nuestra experiencia en la producción y comercialización de vidrios. Hoy generamos miles de empleos en distintos países. España es uno de estos.

¿Podría describirnos lo vivido en una frase?

Ha sido un viacrucis de extorsiones que logré resolver diciendo la verdad.

¿A qué se refiere con esto?

Me salvó denunciar la situación, exponer la verdad. Desde hace cuatro años que se inició el proceso legal de demanda mercantil en mi contra he sido víctima de un intento de extorsión. He sido expuesto y amenazado por no aceptar estos chantajes. Los procedimientos legales fueron tergiversados y he tenido que sufrir todo tipo de difamaciones en medios, y acoso a mi familia.

Recibía imágenes con montajes de órdenes de aprehensión buscando chantajearme. Al no ceder a estos, difundían tales historias en medios que replicaban sin confirmar. Afortunadamente, tras cumplir todos los lapsos de ley y presentar todas las pruebas, hoy mi nombre y la reputación de mi empresa ha quedado clara. Somos inocentes.

¿Quiere decir que la noticia que circuló sobre una posible extradición también es falsa?

¡Por supuesto que es mentira!  En principio, ese procedimiento es imposible de aplicar. Soy un ciudadano español, con empresas en este país, tengo hijos nacidos acá. Pero además, no existen las condiciones para hacerlo porque ya no tengo ningún procedimiento penal en Venezuela. Todas esas noticias forman parte del modus operandi de la gran red de extorsiones en nuestro país.

Al no acceder a pagar, empiezan a operar con más saña y exposición pública, buscando que sus víctimas finalmente se rindan y paguen.

¿Podría explicarnos un poco más sobre esa red de extorsión?

Por supuesto. Si mi testimonio sirve para que otros empresarios también se animen a denunciar su situación, estoy dispuesto a hacerlo. Tengo muchos amigos y conocidos que están pasando por una situación similar.  No solo se trata de mí. Es una mafia de extorsión que funciona en distintos niveles del sistema. Recaudan parte de la información personal de la víctima, y montan expedientes falsos, órdenes de aprehensión, hasta alertas de Interpol pueden encender si no pagas lo que te piden por “desaparecer” la amenaza.

Muchas personas se encuentran detenidas o son perseguidas fuera del país tras ser víctimas de esta mafia organizada al no contar con recursos para hacerle frente a estos crímenes. Es otro componente de la gravísima crisis que hoy atraviesan nuestras instituciones. Estoy consciente de que mientras la situación del país se mantenga así, el riesgo de volver a caer en una lista de extorsión está latente. Pero nada nos detendrá en la tarea por lograr la justicia.

Háblenos un poco de usted… ¿Quién es Carlos Verdugo?

¿Sabes? Esa pregunta me la hacen mucho porque tengo más de 30 años trabajando y creando marcas de verdad. Nunca he sido personalista ni he hecho las cosas a mi nombre. He creado marcas reconocidas por el mercado desde que me gradué de ingeniero electrónico con tan solo 21 años de edad.

He tenido diferentes empresas, pero se podría decir que hay una constante con el mundo de los carros.

Mi último negocio fue la empresa líder de venta de vidrio en el país. Pero antes, tuve concesionarios de carros. Vendí Daewoo, Fiat, Kia, Seat, Jeep, Chrysler y Hyundai. Fui el creador de los taxis llamado Patas Blancas. Previamente, había tenido talleres mecánicos. Automotriz Ruvemaca fue toda una institución en Aragua. Teníamos 3 líneas de trabajo: vehículos importados, nacionales y camiones de carga.

Sigue relatando…

Obviamente, tuve que cerrarlos los concesionarios cuando vino la política de sustitución de importaciones de vehículos y dejaron de entrar vehículos al país. Pero en mis talleres llegué a reparar un promedio de 500 carros mensuales. No son volúmenes pequeños. Hasta un importante aliado comercial de Telcel fui en la época que existía esa empresa. Era socio comercial, a nivel nacional, de Ubicar. Un sistema de Telcel para garantizar ubicación satelital de vehículos y flotas.

Siempre creé marcas que tuvieran calidad y reconocimiento en el mercado. Todas estas empresas son previas al año 1999. Es decir, previas a que Chávez fuera presidente.

Distintas personas han denunciado la grandísima red de corrupción creada en Venezuela con la asignación de divisas… ¿Se encuentra usted en esa lista?

La principal trampa de un sistema cambiario controlado por el Estado es que no permite distinguir, a primera vista, dos tipos de receptores de divisas. Por un lado, estamos los que hemos recibido divisas para importar bienes y materia prima que trajimos al país. Los dólares que recibí están declarados y toda la mercancía que entró a Venezuela por mis empresas está constatada. Todo fue debidamente auditado y certificado como debe ser. En este grupo de empresas, además de nosotros, están la Ford, Renault, Chévrolet y Chrysler, por nombrar algunas. Por otro lado, también sé de empresas de maletín que se enriquecieron sin trabajar ni comprar las mercancías que ofrecían. Esa es otra cosa. Ahí no estamos nosotros.

¿Pese a todo lo vivido quisiera volver a Venezuela?

Venezuela ha sido cuna de talentos y oportunidades para muchos que, como yo, logramos desarrollar nuestra empresa y hemos podido exportar un modelo de negocios exitoso. Lamentablemente, las condiciones gravísimas que hoy atraviesa el país ha obligado a muchísima gente valiosa a buscar refugio en otros lugares. Yo me debo a muchas familias cuyo sustento depende de nuestras empresas. Mi sentido de responsabilidad con ellos sigue intacto.

También tengo una deuda con todas las personas que, conociéndome o no, me apoyaron en estos momentos tan difíciles. Muchos clientes, proveedores, que conocían o habían consumido nuestros productos alzaron su voz  para defender mi nombre y el de las empresas que represento. En medio de tantos ataques, la solidaridad de muchos venezolanos, y sobre todo maracayeros fue un gran apoyo.

Por supuesto que volveré, no solo en agradecimiento con esta tierra que todo nos ha dado, sino a seguir trabajando y generar bienestar en el país.

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.