#Opinión Columna Verdades Dolorosas por Ernesto @GarciaMacGregor: De los males el menor

La invasión internacional no es una alternativa válida, porque la gran mayoría de los políticos de la oposición son izquierdosos que llevan muy inculcado en su corazón patriotero aquello de “La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria”. Al insinuarse lejanamente la posibilidad de una intervención, fueron los primeros, en pegar el grito al cielo y convertirse en tontos útiles al servicio de Maduro, quien demostró a la opinión internacional que el pueblo venezolano no estaba de acuerdo.

Las soluciones épicas propuestas por algunos utópicos soñadores, de forjar una nueva sociedad de valores etc., etc., es muy bonita y romántica. El problema es que no tenemos tiempo para modificar los cimientos de la sagrada patria porque en tres meses, el profano Maduro presidente, tendrá “legalmente” en sus manos, con gobernaciones, alcaldías y legislaturas, todos los poderes para implantar el verdadero comunismo. Porque esto que tenemos en los actuales momentos son muestras médicas de lo que vendrá cuando nos convirtamos en otra Cuba.   

Dejárselo todo a Jehová es injusto. Se debe recordar aquello de “dar al César lo que es del…”, “ayúdate que Dios te ayudará” o con el mazo dando y a Dios rogando”, porque si no, los tiempos de Dios se convertirán en tiempos de Maduro. Una solución sería la rebelión de los sectores popular de Caracas, pero lo cierto es que los pobres están muy ocupados en sobrevivir para ocuparse de otras cosas etéreas, y mientras haya Claps, misiones y mucho circo estarán distraídos con su bozal de arepas.

Está claro que marchas y guarimbas en la provincia o en autopistas de la capital (a menos que se trate de un millón de manifestantes que tomen Miraflores) no serán efectivas frente a esta dictadura que encarcela, dispara a matar y se sale con la suya.

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Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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