#Opinión Lo Asqueroso de esta “revolución” por Antonio José Monagas @Ajmonagas

Escrito por Antonio José Monagas | @ajmonagas   

La codicia humana, es una de las tantas razones que marca el devenir de la vida.

El problema estriba cuando la ambición raya con el egoísmo o la envidia. Es cuando convierte la vida en causa para actuar según lo que tracen las circunstancias. Aunque mucho peor, es lo que sucede al momento en que dichas circunstancias son movidas por intereses tan mezquinos, que el comportamiento de quienes se inclinan por reivindicarlos, asume ideales torcidos que perjudican a quienes se deslindan de la susodicha y cuestionada motivación. Eso mismo ocurre en política, por cuanto la política subsume toda actitud humana capaz de provocar reacciones indistintamente de su capacidad para despertar consciencia. Por eso hay casos de política camorrera. O de política forajida, engañosa o simplemente, parásita.

Este prolegómeno, vale para referir la ironía que ha representado la actuación de personajes profundamente vinculados al proceso de elaboración y toma de decisiones del alto gobierno venezolano. De un momento a otro, su caracterización deja ver figuras totalmente distintas de lo que las identificó y definió en función del pensamiento político que hasta hace poco demostraban.

Podría tildarse de contradicciones propias del carácter azaroso de la vida. Posiblemente. Pero también, podría eso verse cual reflejo del carácter embaucador, chantajista o farsante de un ejercicio político el cual se bautizó con calificativos que aludían al sentido más eximio de la política. Y por qué no decirlo, hasta de la misma historia política nacional. Tristemente, todo terminó siendo una burda mentira cuyo resultado perjudicó no sólo el funcionamiento de organismos públicos cuyas banderas sociales sirvieron para enganchar ilusos e incautos. Sino además, para derrumbar el patrimonio financiero, y hasta moral, de toda una nación.

De manera que ¿cómo puede llamarse eso? Sobre todo si el hecho proviene de un proyecto político del cual se valió un gobierno apodado “revolucionario” para imponer medidas de corte socialista que lejos de elevar la calidad de vida de la población, la zarandeó hasta su más reducida condición. O sea, la llevó hasta la “línea de tierra”. Es decir, el espacio donde sólo queda arrastrarse para alcanzar lo que escasamente se pueda. Ni siquiera fueron atendidas pautas de gobierno que pretendieron establecer ejemplos a seguir, tomados del recuerdo “bolivariano” toda vez que traduce historia nacional. Es precisamente, lo más degradante de cuanto ha intentado un gobierno perdido en una ideología que ni siquiera alcanzó a considerar. Menos, a venerar. Por eso, ello se torna un tanto en razón para que tan irreverente desorden evidencie lo asqueroso de esta “revolución”…

Antonio José Monagas

Profesor Titular de la Universidad de Los Andes

Doctor en  Ciencias del Desarrollo

Magister en Ciencias Políticas

Especialista en Gerencia Pública

Periodista Ciudadano UCAB

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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