#OPINIÓN Columna La Otra Cara de la Moneda Por @KaledYorde: Limpia conciencia

 

Lo que distingue a una persona genuinamente espiritual de otra no es tanto la devoción que profese por un culto determinado, cualquier Maestro de Luz, iglesia, templo, sinagoga, mezquita o pagoda, como el grado de ensanchamiento de su conciencia. En ese orden de ideas, una persona de elevada conciencia es la que obra siempre haciendo el bien, nunca el mal, alguien que hace todo con la mejor buena voluntad del mundo y transparencia.

¿De qué sirve visitar asiduamente iglesias y templos, leer  las Sagradas Escrituras de cualquier culto, si esa persona en la cotidianidad es licenciosa, censurable, pícara, intolerante, corrupta y deshonesta?

El célebre monje del Medioevo, Tomás de Kempis, en un valioso pequeño libro inmortalizado a lo largo de los siglos, “La Imitación de Cristo”,  sobre el tema de la conciencia, señaló: “ La Gloria del Hombre Virtuoso reside en el testimonio de la buena conciencia. Ten buena conciencia y tendrás alegría contínua. La recta conciencia sobrelleva muchas  cosas y está muy alegre en las adversidades. La mala conciencia siempre se siente temerosa e inquieta.”

Esto no es otra cosa que hacer distinciones: el hombre virtuoso se distingue por su buena conciencia, es decir, por el grado de nobleza y de ensanchamiento conciencial que le adornan. Obrar siempre con conciencia es ser Cristo en Acción: respetuosos, bondadosos, inofensivos, tolerantes, inegoístas y serviciales. Una conciencia elevada, ensanchada, infunde en los corazones y el entorno la ingente necesidad de ser buenos, humildes, transparentes y sensibles.

En estos tiempos de grandes maldades, crueldad indecible y carencia total de honestidad y valores éticos, tiempos de desesperanza y violencia, la actitud más adecuada que sirva a manera de antídoto contra las fuerzas del mal que reinan abiertamente, es obrar de manera recta, expresando la conciencia del Cristo, Buda, Confucio, Lao Tzé, Mahoma, Moisés, Rama, Krishna y demás Maestros de Luz en el quehacer diario.

Tomás de Kempis vuelve a acotar  “ si tu corazón no te reprende, descansarás agradablemente. No te regocijes sino cuando hayas obrado bien. Los malos nunca gozan de verdadera alegría, ni tienen paz interior, porque dice el Señor: “No hay paz para los ímpios” (Isaías 48, 22; 57,21). Y si afirman: “estamos en paz, ninguna desgracia nos alcanzará; ¿Quién se atreverá a ofendernos?”, no les creas, porque se levantará de súbito la ira de Dios y lo que hicieron será reducido a nada y todos sus proyectos fenecerán (Salmo 145, 4)”.  Feliz año nuevo para todos los amables lectores, ejecutivos y personal de la prensa escrita, televisiva, radial y redes sociales en Venezuela.

 

 

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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