#Análisis Heinz Dieterich: Washington autoriza públicamente golpe militar contra Maduro

  1. Doctrina Trump: Plomo para el Patio Trasero

El Jueves pasado, el Secretario de Estado del Imperio, Rex Tillerson, dio a conocer la Doctrina Trump para América Latina. Sus ingredientes: destrucción militar del régimen de Maduro; liquidación del Socialismo (del Siglo 20) en Cuba, a partir del retiro de Raúl Castro (abril 2018); destrucción colateral del gobierno sandinista en Nicaragua y del boliviano de Evo; reinstalación del Estado de Seguridad Nacional (NSS), con la obligación gubernamental criolla de acabar con el avance de China y Rusia en el hemisferio, tal como tenían que destruir el avance del “comunismo” en la Guerra Fría; los militares son los guardianes de los intereses del Imperio; la instalación de dictaduras militares como recurso político (“peaceful transitions”), en cooperación con las oligarquías. En resumen, el regreso a la política del National Security State pro-imperialista de los años sesenta, sobre la esencia de la Doctrina Monroe (América First, no new imperial powers –chinos, rusos, europeos en el continente, que es nuestro) y una ampliada doctrina nuclear.

  1. Maduro, peón en el ajedrez mundial

A escala global, la declaración doctrinaria de la Casa Blanca significa, que el proyecto del reordenamiento mundial de los neofascistas (neocons) de Washington –que ha convertido al Medio Oriente en un infierno, que amenaza a la humanidad con el holocausto nuclear en el Pacífico y que seguirá adelante, con o sin Trump– ha llegado al continente americano: a Canadá, México y la Patria Grande. Y, lo peor es, que después del fracaso hemisférico de los gobiernos socialdemócratas criollos, carente de cabezas pensantes como las de Fidel, Chávez y Lula, sin organización colectiva ni conciencia histórica, la Patria Grande tiene cero potencial para defenderse.

En ese ajedrez mundial, la dictadura socialdemócrata de Maduro-Cabello-Reverol-Padrino López, no es más que un pequeño peón. Un peón, cuya praxis no beneficia a la resistencia anti-imperialista, sino que, de hecho, favorece la potenciación de su poder. El cuarteto tragicómico de Miraflores, como Saddam Hussein y Gadafi en su momento, le da la gran oportunidad al imperialismo gringo a mostrar su fuerza y recuperar los territorios que había perdido, mediante victorias baratas y el sufrimiento indescriptible de los pueblos.

  1. Elecciones sin sentido

Con el empoderamiento de los militares para el coup d´etat, la preparación de la Cuarta Flota para una eventual posterior invasión –aunque no será necesaria, dada la debilidad de la dictadura socialdemócrata tropical– el estrangulamiento financiero y político con la Unión Europea, todos los escenarios de salvación del Cuarteto en Miraflores se cerraron: particularmente las elecciones presidenciales, que han perdido todo sentido con la Doctrina Trump. Sólo le queda una salida a Maduro-Cabello-Reverol-Padrino López que había propuesto ya hace cuatro años: la solución sandinista. Considerando la ceguera patológica del Cuarteto en todo lo que es estratégico, su falta de patriotismo y ética, lo más probable es que la descartan. El precio que pagarán es obvio.

  1. Poder dual y aborto electoral

La estrategia de poder dual sui generis, que el cuarteto burgués de Miraflores instrumentó después de su derrota electoral parlamentaria en 2015, ha fracasado. Su primera etapa fue la constitución de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), según el modelo de la Lista Nazionale de Mussolini (1924). Desconocida internacionalmente, hoy día, nadie toma en serio a ese organismo fantasma. El segundo paso fue el intento de monetizar en lo oscurito las riquezas naturales del país, a precio de venta de garaje, dentro de la estructura financiera global anglo-sionista. Washington bloqueó esa salida, sin mucha perspectiva desde el inicio, con una simple orden ejecutiva de Trump en agosto, 2017. El tercer intento fue la creación del “Petro”, inviable ab ovo y condenado al fracaso por Washington y la arquitectura financiera global, aún antes de nacer. Y el cuarto paso, que debía sellar la permanencia del Cuarteto en el poder, eran las elecciones presidenciales. Esta puerta de salida ha sido cerrada públicamente y, como dice el refrescante humorista venezolano Malaver, “con un coñazo”, por la declaración de la Doctrina Trump.

  1. Escenarios electorales

El primer escenario electoral, ya preparado y preferido por los dos socialdemócratas Maduro y Allup, es un sufragio sin oposición, en el cual triunfaría cualquiera de los dos politiqueros burgueses. El contratiempo de este arreglo es doble: causaría una alta abstención electoral y el resultado no sería reconocido por el imperialismo. Si triunfa Maduro, que con su habitual grandilocuencia demagógica promete “hacer de nuestro país una potencia pujante”, Venezuela se queda totalmente aislado. Si gana Allup, tampoco será reconocido, porque la mafia anticubana miamera en la conspiración neofascista global (neocons) lo impediría.

El segundo escenario se construiría sobre condiciones electorales democráticas que permitirían a todas las fuerzas políticas y sociales venezolanas expresarse libremente. Si a la MUD le quedara algo de amor a la Patria y decoro político, lograra negociar en la República Dominicana tal precondición. Sin embargo, con su alto grado de oportunismo y corruptibilidad, no es probable, que rechace un acuerdo de simulación democrática electoral. En elecciones democráticas, Maduro seguramente perdería la contienda. Este resultado produciría, como el anterior, la ingobernabilidad del país. Elecciones, por lo tanto, no resuelven el problema “Venezuela”.

  1. Escenarios militares

Dado que cualquier persona medianamente inteligente entiende ese dilema de las elecciones, y que Estados Unidos dispone de 18,000 think tanks que le pueden explicar tal verdad a los brutos del equipo Trump, es obvio que la Doctrina Trump se centra en los militares. Refiriéndose a Venezuela, el Calibán Tillerson dijo:

“cuando los militares llegan a la conclusión de que ya no pueden servir a los ciudadanos, entonces se las arreglan para orquestar una transición pacífica” — “When things are so bad that the military leadership realizes that it just can’t serve the citizens anymore, they will manage a peaceful transition”.

Siendo Venezuela un Estado burgués fallido, los militares deben arreglarlo mediante “una transición pacífica”: it is the military that handles that. El problema es, que una “transición pacífica” de los militares puede oscilar entre un coup d´etat del bonapartismo progresista del tipo Hugo Chávez o de la Revolución de los claveles en Portugal, y un coup d ´etat oligárquico fascista como el de Pinochet. Esos son los dos escenarios que se debaten en la milicia del país.

  1. La solución patriótica

La torpe respuesta del General Padrino López a la declaración de guerra de Trump demuestra, que, como en el caso de la hiperinflación y los precios, no tiene condiciones para enfrentar exitosamente una situación compleja. Esto es lo que le diferencia de Hugo Chávez. De hecho, ningún líder civil o militar del régimen actual tiene cabeza para resolver la catástrofe nacional, sin causar sufrimientos adicionales para el pueblo.

Una solución popular y patriótica en Venezuela requiere de tres condiciones.

1) La fecha de las elecciones debe diferirse para el último trimestre del año.

2) Se permite candidatos independientes bajo condiciones de registro razonables, para impedir la monopolización del proceso por los partidos políticos actuales, que son los responsables del desastre nacional.

3) Dado que Maduro perderá en elecciones limpias, se negocia preelectoralmente un modus vivendi post-electoral, semejante al de la transición política en Nicaragua, que garantiza la convivencia pacífica nacional bajo el gobierno resultante.

Sólo un arreglo de este tipo evita que Washington imponga unilateralmente el Nuevo Orden Monroe-Trump en Venezuela y protege, en la medida de lo posible, los intereses del pueblo y de la nación venezolana.

Y sólo un arreglo de este tipo evita que el Presidente “Obrero” y la Primera Combatiente cumplan su promesa, de hacer de Venezuela “un país potencia” – una potencia pujante que marcha hacia el despeñadero, bajo los solemnes aplausos del Viceministerio para la Suprema Felicidad Social del Pueblo.

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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