#Contundente Opinión: ¿Cómo acentuar la miseria? Por Antonio José Monagas @Ajmonagas

Antonio José Monagas

La pobreza se ha reconocido como un fenómeno social cuyas razones, considera la teoría económica, se hallan incrustadas como condición de la praxis política. Ésta, determinada a su vez, por desviaciones estructuradas por la aplicación de un sistema político corrompido. Aunque la miseria, si bien forma parte de la familia semántica de la pobreza, entendida etimológicamente, toca el problema más en su fondo. Más, porque la miseria tiene una connotación profunda y directamente política.

Es decir, resulta del desarreglo que, por omisión o disposición, involuntario o sistemático, se suscita a consecuencia de intereses políticos absolutamente desarraigados del concepto, incluso más laxo, de política. Pero la incidencia de la miseria no es fortuita. Si bien cabe admitir que no siempre su presencia es premeditada, es posible aceptar que en ciertos momentos de un proceso político, con marcados signos de totalitarismo, es predeterminado.

Así que cuando se instala la miseria como parte del horizonte sociopolítico que ilustra realidades instadas por causas presuntamente “revolucionarias”, sus efectos se arraigan con tal grado de inserción, que se convierte en segmento del cuadro que caracteriza la correspondiente realidad social, económica, política y cultural.

Tanto es la crudeza que incita el establecimiento de la miseria en medio de un cuerpo social llamado nación, que su fuerza de arrastre es capaz de desactivar la estructura social y reordenarla en función de nuevas y agoreras instancias sociales. Es cuando la clase media, se descompone para dar paso a nuevos géneros sociales como en efecto son aquellos que, en el caso venezolano, están notándose en el discurrir nacional. Los mismos, integran ahora comunidades de “recolectores de basura”, “madres indigentes”, delincuentes con impunidad”, “niños al garete”, “desahuciados sin esperanzas”, “pedigüeños organizados”, “buhoneros de orilla”, “chapuceros de oficio”, “vendedores de ilusiones”, “magos de botiquín”, “extorsionadores furibundos”, “buscones de migajas”, y otros géneros asociados a la violencia como forma de arribar a malsanos propósitos.

Para eso, el alto gobierno, a sabiendas que su proyecto político se basa en la repartición proporcional y necesaria de la miseria, ha iniciado una serie de actividades programadas con la antelación que cada caso requiere. Por ejemplo, lo que acontece con la interrupción del servicio eléctrico, no es casual, ni tampoco circunstancial o accidental. Simple y groseramente, forma parte de la programación de lo que para el “socialismo del siglo XXI” significa constreñir las libertades mediante eventos que busquen someter al venezolano cada vez con más firmeza.

He ahí la razón de conculcarle derechos humanos que limitan su desarrollo económico, social, político, cultural y personal. Es el método trazado por el régimen para reducir al venezolano al máximo. Ello evidencia, una fracción de cómo el régimen busca inmovilizar al venezolano. O ¿cómo acentuar la miseria?

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

Deja un comentario

WordPress Appliance - Powered by TurnKey Linux