#Opinión: Cristianismo Esotérico por el Dr. @KaledYorde

                                            

 

 

En Semana Santa de la cristiandad es propicio referirnos al Cristianismo esotérico. Aunque la palabra “esotérico” produce en algunos sectores religiosos gran prurito se trata de una verdad incontrovertible dentro del Cristianismo. Las enseñanzas del Maestro Divino contienen un aspecto externo, abierto a todos (exoterismo) y otro secreto oculto, misterioso –al decir de Pablo, el Apóstol (Corintios 2:6y7) que se le reveló solo a los “perfectos”, vale decir, a los iniciados, (esoterismo).

El aspecto oculto de las enseñanzas del Divino Maestro (esoterismo) está fuertemente imbricado en lo místico, vale decir, el misticismo que describe las vías y puentes de contacto directo con Dios y como lograr una completa unión con la Divina Presencia, lo que la Cábala denomina devekut. El devekut cabalístico es la misma UNIO MYSTICA del cristianismo esotérico que trata sobre el amor espiritual desarrollándose en el hombre. “UNIO MYSTICA” hace que Cristo nazca en nuestros corazones, lo que se conoce como el SEGUNDO NACIMIENTO predicado por Juan en la parábola del diálogo entre NICODEMO y Jesús.

(Juan 3: 1,2 y 3). El segundo nacimiento es el genuino despertar espiritual del hombre que se inicia en los misterios no develados al profano o a los curiosos, vale decir, la CRISTIFICACIÓN o experiencia mística. Una acotación adicional aclara la idea: Cuando el hombre aprenda a trascender la naturaleza humana y la controla y somete voluntariamente a su naturaleza divina, es como le permite al Cristo expresarse en él. Jesús lo sintetizó con estas palabras: “El hombre deberá ser como un niño para poder entrar en el Reino de los Cielos.

Este segundo aspecto del misticismo (el primero es la unión mística con el Creador), representa en el hombre la vida del iniciado, el sendero de la iniciación, la gran iniciación primera. Durante esta etapa, el Cristo nace en el hombre y más tarde se desarrolla en él, expresándose como Amor (con “A” mayúscula) que se da generosamente en gran abundancia sin esperar nada a cambio y también como grado de conciencia pura y sagrada.

Ya Miguel de Unamuno lo había señalado: “Dios es espíritu y no idea; Amor y no dogma; vida y no lógica”.

Cristo es un elevadísimo grado conciencial que inviste a los más puros iniciados, habiéndole correspondido a Jesús el carpintero de Nazaret, el singular privilegio de ser portador de tan sublime grado cósmico.

En este orden de ideas Jesús fue una excepcional “Encarnación Divina” que descendió desde el momento de su bautismo en el Río Jordán hasta la crucifixión.

El cristianismo místico tiene los siguientes contenidos: a) La Iniciación en los misterios (Los perfectos que mencionaban los esenios en Palestina y Pablo el Apóstol; b) La “Puerta Estrecha”, vale decir, el prolongado gran esfuerzo que tenía que hacer cualquier aspirante para poder ingresar en la Iniciación; c) La Iniciación, es decir, el primer paso en el sendero; d) El Segundo Nacimiento, mencionado en Juan 1,9,3,4; e) La Revelación, es decir, el levantamiento del velo que permite la revelación de los misterios; f) La explicación de la Trinidad PADRE (DIOS), HIJO que no tiene nada que ver con la idea que se tiene de filiación física; y ESPIRITU SANTO, la expresión del Creador a nivel de la naturaleza o la inteligencia creadora que incuba la materia primordial, la organiza y le da forma; y por último, los Sacramentos que son 7 en el Cristianismo.

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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