#Opinión: “Por las buenas o por las malas” en un país en escombros, por David Morán Bohórquez @MoranDavid

En la antigua Unión Soviética, en Corea del Norte, en China, en Ucrania existió el hambre impuesta políticamente. La mayor parte de los 100 millones de seres humanos asesinados por regímenes socialistas en el siglo XX murió de hambre: en las ciudades, en el campo y en los gulags. Solo El Holodomor mató en Ucrania entre 7 millones y 12 millones de personas. La hambruna de Mao causó en China la muerte de entre 20 y 43 millones. La apropiación de la producción económica para fines políticos siempre es parte del plan socialista.

Ahora el régimen de Maduro apunta a la confiscación de la producción de 50 rubros considerados esenciales por la nomenklatura: el café, azúcar, arroz, pasta, frijoles, carne, leche (líquida y en polvo), queso blanco, jamón, mayonesa, maíz (blanco y amarillo), pollo, pescado, harina de trigo, aceite, además de diversos productos de higiene y aseo personal (como el jabón en panela o en polvo).

Pretenden, que como siervos, los productores de esos rubros “vendan” al gobierno el 70% de lo que produzcan, al precio “acordado” entre ellos, y que sólo dispongan por sus canales comerciales habituales (lo que aún quedan) el restante 30%.

Es la prepotencia del fracasado, del que se siente un señor feudal. Pero el pueblo venezolano no es tonto, y repudia a Maduro y a su régimen ampliamente. Noventa por ciento, la inmensa mayoría de los venezolanos quiere que Maduro se vaya ya. Es el momento que el pueblo venezolano apoye a sus productores, que con enorme esfuerzo aún mantienen la poca oferta que alimenta a nuestra nación. Ahí está una unidad de verdad.

Los productores tienen que plantarse ante la amenaza de Maduro. Exigir que se elimine el control cambiario y de precios. También las guías de despacho. Hagan público el montón de restricciones socialistas que destruyen el funcionamiento de los mercados. Busquen el apoyo de la gente común, descríbanle la amenaza cierta del uso político del hambre. Lo peor que pueden hacer es perder sus trabajos e inversiones callados.

El gobierno tiene más de 700 empresas según dijera Maduro. Todas convertidas en escombros, que le causan enormes pérdidas el venezolano. Petroleras, cementeras, productoras de acero, aluminio, pesqueras, mineras, hoteleras, tranportistas, haciendas… y ninguna funciona.

¿La estrategia de Maduro para recuperarlas? Asignarle al Frente Francisco de Miranda (FFM) la reestructuración de las empresas del estado. El FFM es un parapeto inventado por Fidel Castro, para el comisariato político del Psuv en las estructuras del estado.

“Aprovecho para darle esta orden inmediata de inmediato cumplimento a la dirección nacional del Frente Francisco de Miranda, yo he decretado una reestructuración total de las empresas casi 700 empresas del estado, (…) creo que es fundamental para elevar la producción la productividad y la capacidad de satisfacción de las necesidades nacionales del inmenso aparato industrial que tiene la revolución bolivariana”, dijo el vienes Maduro.

Si las destruyó con supuestos “prefesionales” al frente, imagínense el resultado manejadas ahora por fanáticos inexpertos. ¿Por que lo hace? Porque no es el dinero de su bolsillo ni el de su familia. Maduro financia las pérdidas de esas empresas con la inflación, en nuestro caso hiperinflación, -falsificando el trabajo de los asalariados y de los que producen bienes y servicios, que cobran en bolívares- imprimiendo millones de millones de ellos sin respaldo alguno. Al BCV y al bolívar Maduro los redujo a escombros. Y con una hiperinflación del 27.000% anualizada a mayo, también al poder adquisitivo de todos los venezolanos. Hoy el 92% de las familias venezolanas son pobres.

Maduro y su pranato redujo a Venezuela a escombros: Dos ejemplos en dos tuíts

Pdvsa en escombros

Las empresas estatales de Guayana en escombros

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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