#Opinión: ¿Prometer para igual o peor? Por Antonio José Monagas @AJMonagas

 

El malogrado proceso revolucionario, tiene al país, tristemente, en la más conmovedora condición económica y social. Es por todos conocido los problemas que padece la economía nacional cuando se trata de finanzas públicas dirigidas a resolver situaciones de incidencia capital.

 

Frente a estas realidades, los dirigentes políticos, al revolver su papel como orientadores que deben estar al servicio de la sociedad en general por cuanto no lo tienen claro ya que son parte del estamento directivo del aparato de gobierno, actúan con una insólita desidia que sólo invita a contemplar la crisis desde algún escaño gubernamental.

 

Estos conspicuos dirigentes políticos en cargos públicos, no terminan de entender que las realidades son distintas de las que determinaron la vida del país en el siglo XIX cuando la población no mostraba la densidad actual. O cuando los objetivos nacionales se alistaban según requerimientos diferentes pues los avances de la ciencia y la tecnología no revelaban todavía las posibilidades de desarrollo que hoy se ostenta.

 

Resulta absurdo dar cuenta que los logros de esta ridícula revolución, cargada de incongruentes presunciones que sólo han conseguido estancar o retrasar al país, , sean escasamente el cambio de siete a ocho estrellas en la bandera nacional; el avance del caballo hacia la izquierda en el escudo nacional; la nominación de “soberana” a una moneda a mil veces más pequeña en cuanto a su valor; la creación de misiones que han hecho a un pueblo más dependiente y sometido del régimen socialista sin la menor garantía de empleos productivos y de una mejor calidad de vida. Instituciones públicas subordinadas al poder presidencial; la descomposición de la división político–territorial por efecto de necedades planteadas por “virreinatos” o presuntas “vicepresidencias” supeditadas al conjuro de Miraflores.

 

Entre tanto, los incontables y agudos problemas existentes se observan hoy magnificados como resultado del delirio de grandeza de quienes se pliegan al mandato y deseo del abusivo poder presidencial. Ciudades ganadas por la basura, espacios públicos en patéticas condiciones, apagones continuos, incremento desmedido de la delincuencia, confinamiento de la institucionalidad universitaria autonómica a través de medidas arbitrarias que constriñen las libertades académicas, hambre, muerte y desolación. Entonces, ¿qué está quedando como producto de aludidas pretensiones de cambio que los actuales gobernantes reiteradamente prometen cada vez que se adueñan del tiempo nacional a través de cansonas cadenas de radio y televisión?  O será que todo es ¿prometer para igual o peor?

 

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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