#Opinión El Zulia: El espejo en el que ha de verse el resto de Venezuela por Edison Arciniega

El estado Zulia es quizá el único de Venezuela con una estructura económica país, debido a la amplia diversificación de su economía y a su alta capacidad exportadora, primero hacia el resto del país y subsecuentemente hacia el exterior, con un predominio de las actividades no petroleras apreciable y poco reconocido. Paradójicamente esta entidad occidental que por sí sola es responsable de casi 1/5 del PIB nacional y casi un 1/3 del PIB no petrolero es la más afectada, quizá el puntal de afectación, del colapso funcional que progresiva y aceleradamente va viviendo la república.

 

El PIB Zuliano en 2012 rondaba los 99 mil millones de USD y equivalía al 24,14% del PIB Nacional, para 2017 este se había reducido a unos 45,1 mil millones de USD y había disminuido su peso hasta representar sólo el 18,8% del PIB nacional, representando una caída del 54,5% y situándose como la 2da entidad que mayor PIB proporcional ha perdido en este quinquenio, tras el Estado Bolívar, significando esto una pérdida neta de 53.900 millones de USD (Datos ANCE – Estimaciones CeA), cifra casi equivalente al PIB de Uruguay.

 

Este colapso de la economia zuliana, responde fundamentalmente a tres factores esenciales: 1) El Crónico Déficit Energético: se estima que dispone de poco más 2.100 MWh, cuando su consumo óptimo se ubica en torno a los 5,8 MWh; 2) La paralización casi total de la Industria Química: que opera en el caso del Zulia al 7%, reduciéndose exclusivamente a la química asociada a la sal (clorantes y afines); 3) La paralización de la producción petrolera zuliana: que ha descendido por debajo de los 300 mil barriles diarios ¡La más baja desde 1922! en una entidad que tiene unas reservas probadas de crudos convencionales superiores a los 22 mil millones de barriles de petroleo (equivalentes a las reservas de crudo de China).

 

Ahora bien ¿cómo impacta al resto de Venezuela este colapso en el Zulia? Por efectos de extensión solo hablaremos del impacto sobre la disposición de alimentos. El Zulia produjo en 2012 alimentos suficientes para alimentar a 10 millones de personas, lamentablemente las estimaciones para 2018 apuntan a que no será capaz de producir ni para 3 millones y es que este es estado es puntal en la producción bruta de alimentos y posee el 32% de la agroindustria nacional, testigo de eso es que es responsable de la producción: 1) del 42% de los frutales en Venezuela, resaltando en plátanos,guayabas, lechosas y parchitas donde produce más del 60% del total nacional; 2) de 1 de cada 3 litros de leche y 4 de cada 10 kg de queso; 3) de 2 de cada 5 kg de carne bovina y 1 de cada 2 kg de carne de caprinos y ovinos; 4) del 80% de la producción de palma africana (grasa vegetal por excelencia para uso alimentario industrial); 5) de 1 de cada 4 huevos y de 2 de cada 5 kg de pollo, así como del 70% de la producción de pavo; 6) de 1 de cada 5 kg de pasta; 7) de 1 de cada 3 kg de embutidos…

 

En fín el colapso de la producción zuliana la sentimos en todo el país a través de anaqueles cada menos abastecidos y la tendencia es al agravamiento, pues la carencia extrema de energía eléctrica ha paralizado en su casi totalidad a la agroindustria zuliana y está colapsando la producción agrícola animal y vegetal, para muestra lo que está sucediendo con los guayabales zulianos que son capaces de producir 4 cosechas anuales de más de 800 kg por hectárea y que por falta de energía para riego solo proyectan producir dos cosechas al año a un promedio de 500 kg por hectárea, generando escasez y carestía en la fruta de los pobres y que además es estratégica para el equilibrio nutricional de la población pues llegó a representar el 8% de los azúcares consumidos por la población y la principal fuente de vitaminas C y A de la población.

 

No conforme con que lidera el colapso productivo del país, el Zulia también lidera el deterioro nutricional con un índice de desnutrición de entre 17,1% (Caritas de Vzla – Feb. 2018) a 27,8% (Ciudadanía en Acción – Junio 2018), lo que aunado a una disposición de solo 35 litros de agua por habitante, lo ubica en el proceso de transición de una Emergencia Humanitaria a una potencial Catástrofe Humanitaria, en específico en la subregión Guajira.

 

A todas luces, el Zulia parece ir unos pasos adelante que el resto del país en lo que al colapso funcional respecta y por justicia merece la solidaridad del conjunto de la nación.

 

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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