#Opinión Sociólogo Ender Arenas: El Atentado @RojasYArenas

 

Cuando niño me hice de una terrible afición a matar ratas, había muchas en casa de mi abuela y competía con otro niño del barrio a quien apodaban “tres patas”.

Pues bien, esto viene a cuento, porque una tarde de sábado una vez que coloqué en los rincones de la casa el potente raticida “Exterminio”, por descuido, lo deje sobre la mesa, cerca de la cena de mi tío Adelso.

El caso es que éste llegó borrachísimo, como siempre, se sentó a la mesa, destapo su cena, abrió el frasquito creyendo que era “Tabasco” lo vertió todo sobre la carne guisada y arroz que estaban en el plato y justo cuando se disponía a comer se quedo dormido de la borrachera. Al verlo con la cabeza desmayada sobre la mesa toda mi familia corría desesperada, llorando, creyéndolo muerto hasta que el despertó y me dieron una pela del carrizo.

El me acusó de quererlo asesinar. Y mis tías hablaron de atentado contra la vida de un tío al que, según ellas, yo lo quería muerto. A mis ocho años fue la primera vez que escuche la palabra atentado.

El sábado me acordé de ese  episodio cuando dos drones, según la versión oficial, parecen haber sido dirigidos contra la tarima en la que se encontraba el presidente y su gabinete, más la casa militar, con motivo de celebrar un aniversario más de la GN. El objetivo era, repito según la versión oficial, matar al presidente Maduro.

Hay muchas hipótesis sobre este asunto: la primera, dado que este gobierno ha sido, probablemente el más mentiroso de toda la historia patria es que se trato de un montaje.

Los que sostiene esta versión señalan, que la combatiente Cilia Flores, después de la explosión se acomodo el traje, se lo alisó con la palma de la mano,  miro al cielo incluso esbozo una sonrisa al ver los paraguas blindados que protegían a su marido y a un señor que parecía un zombi enratonado que miraba a todos lados como buscando una vaina que se la había perdido.

La gente afirma que tal actitud era de alguien que se estaba gozando el espectáculo que previamente se había montado. Muchos comparten esta versión, inclusive Julio Borges ha dicho que fue un montaje esperpéntico y se hizo para desviar la atención ante el colapso que vive el país.

Una segunda hipótesis es que sí fue un atentado, solo que quienes lo montaron no se diferencian mucho de la gente que nos gobierna y montaron una chapuza. Solo reivindican el hecho de que es la primera vez en el mundo, un hecho tecnológicamente revolucionario de intentar hacerlo con un dron. De verdad una innovación, aunque poco eficaz, pues los venenos, las puñaladas y últimamente las armas de fuego aunque, pueden parecer primitivas, han sido más eficientes. El pueblo, en un 80%, lloró y se conmocionó, ante tan terrible suceso, porque el intento de salir de Maduro había fallado. Y es que como dice el articulista Ángel Monagas el gobierno ha sido exitoso en eso de cambiar los valores de un pueblo que durante décadas se asumió como un pueblo generoso y que prefería desear su propia muerte que la del prójimo.

Una tercera hipótesis sostiene también que fue un atentado. Eso puede fácilmente observarse por los ojos de miedo de la Sra. Flores, el leve temblor del grueso bigote del presidente, de la parálisis sufrida por el ministro de la defensa y por la retirada masiva y dispersa de los cadetes y de la tropa hasta el punto que estos últimos han sido objeta de burla y hasta una canción le fue escrita: “por las calles de Caracas y en perfecta dispersión van corriendo los milicos cagados por la explosión”.

En todo caso no importa el número de hipótesis al respecto, sino las consecuencias sobre terceros que tendrá este evento, ya sea un montaje, un accidente fortuito o si realmente fue un verdadero intento fallido de magnicidio. Ya Diosdado Cabello ha dicho, que esto no lo cambia nadie, que ellos seguirán gobernando por las malas o las buenas: aquí el tercero es el país completo el TSJ, en tiempo record ha dispuesto de la inmunidad parlamentaria de Recasens y de Borges, el Fiscal como de costumbre sin investigación parcial ha dado su veredicto acusatorio.

Ah! Se me olvidaba, la versión del gobierno: este homicidio intencional calificado en grado de frustración en contra del presidente Maduro fue obra de Julio Borges y la ultra derecha venezolana, el imperio norteamericano y Donald Trump y sobre todo, carajo, sobre todo, Juan Manuel Santos.

Pero ya Ud. y todo el mundo lo sabe, pues esos son los sospechosos habituales de cualquier vaina que ocurre en este país. Lo mismo decían mis tías cada vez que mi tío Adelso sufría un percance: la culpa es de ese muchacho endemoniado del Ender.

 

@RojasyArenas

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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