#Opinión Economistas de Discurso Por Antonio José Monagas @AJMonagas

Antonio José Monagas

El imaginario infantil aviva ilusiones de todo tamaño. Su dinamismo es tan particular, que logra transformar avispas en dragones. O retazos metálicos o de madera, en veloces vehículos. Eso es propio de niños que, sin recurso alguno, son capaces de construir mundos maravillosos que sólo existen en su mente.

Igual sucede con la política. Especialmente, cuando el ejercicio de la política persigue de la demagogia convertirla en el instrumento perfecto para captar ilusos, apasionados creyentes de todo cuanto el perverso populismo o una trasnochada e insana retórica política, puede incitar en la mente a cualquier ignorante o neófito político.

Ahora con el seductor plan de “Chamba Juvenil” o gran misión, no sólo caen horizontales quienes llegan a  creer el cuento de “preñar pajaritos” que muchos politiqueros de oficio saben pintarle a quienes atienden sus chácharas o insustanciales verborreas. Aunque también son víctimas de la creencia de “pajaritos preñados”, quienes actúan convencidos que un discurso retrechero tiene la magia para cambiar el torcido rumbo que la “revolución socialista de otoño” le fijó al país. Así se plantean hacerlo, sólo a partir de intenciones envueltas en palabras que enamoran cándidos e incautos.

Con la manida narrativa contenida en tanto documento de letra muerta, y además engañosamente expuesta a través de un inicuo “plan de recuperación, crecimiento y prosperidad económica”, cuya rimbombante denominación lleva consigo la patraña camuflada, el régimen busca persuadir a la gente que vive de cuentos chambones que la crisis económica se resuelve apoyándose en frases inspiradoras y motivadoras. O sea, en meras palabras que intentan convencer cosas tan absurdas como aquello de que el crecimiento profesional y productivo de la nación se consigue mediante empleos ausentes del fundamento del estudio sistemático. O que podrá derrotarse la hiperinflación que el mismo diseño socialista en su macabro proyecto ideológico de país, ha sabido articular y consolidar.

Hay que ser bastante analfabeto o ignorante, para creer que la intención referida en discursos cargados de sólo ideales o infundadas presunciones, convertirá al país “en potencia”. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿en potencia de qué? Y aún cuando sobran respuestas alineadas con las tendencias marcadas por una gestión gubernamental arbitraria y autoritaria, además montada en un proyecto preestablecido para acabar con la resistencia que clama justicia, democracia y desarrollo económico y social, las realidades siguen apuntando al engaño descarado.

Ahora, lo de la llamada Chamba Juvenil, alcanzó hasta altos funcionarios quienes creyéndose especialistas en macroeconomía y econometría, han dicho que en treinta días resuelven la crisis de la economía nacional haciendo que“la riqueza del país, esté al servicio de la clase trabajadora y su familia”. Y aunque ello suene a canto de sirenas, debe reconocerse que la economía no se mueve con base en decretos. Aun cuando las imposiciones vengan de la Corte Celestial.

De manera que lejos de arrebatarle las oportunidades a la dinámica que la economía establece como parte de realidades un tanto extremas en los actuales momentos dado el equivocado rumbo que ha tomado por causa de necedades revolucionarias, el régimen busca manejar la situación económica con un discurso que se sustenta en un maniqueísmo que sólo lo creen quienes viven de promesas de “pajaritos pintados en el aire”. O también de quienes presumen actuar como expertos en materia económica, formados en escasos días. O sea, al mejor estilo “chamba”. Y que en el caso de altos funcionarios que hablan sandeces cuales conocedores de la materia, rayando con la del papel de magos o adivinadores de oficio, en economistas de discurso.

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

Deja un comentario

WordPress Appliance - Powered by TurnKey Linux