Serie: cuadernos del lavado y el narcotráfico que camina por América Latina

Periodista Dámaso Jiménez

A diferencia con el conflicto del narcotráfico en Colombia, México, Bolivia y Venezuela, en Brasil hay una guerra. En las calles y en las cárceles.

Ha sido una guerra sin precedentes que aún no ha culminado y a la que se les han unido otras organizaciones criminales como la Familia del Norte (FDN) apoyando al CV. El FDN es un cartel que ha adquirido notoriedad al convertirse en el amo y señor del tráfico de drogas en Amazonas, una región clave debido a su condición de frontera con Colombia y Venezuela. Esta guerra ha llevado a masacres en varios centros penitenciarios.

Una tercera parte de las 394 toneladas de cocaína que salen de Colombia anualmente termina en puertos africanos antes de ser diseminada por Europa, a través de Venezuela y Brasil.

Las autoridades estadounidenses avanzan en varios “indictments” que prueban que funcionarios y militares del gobierno venezolano facilitan el envío de coca colombiana rumbo a África y a Europa.

La droga sale de la zona del Catatumbo, cuyos cultivos se han duplicado en cuatro años. Debido a la amplitud y porosidad de la frontera entre Colombia y Venezuela, se calcula que hay 25 pasos habilitados para mover coca. Casi todas las narcorrutas parten del sur de Bolívar, Cesar, La Guajira, Arauca y Vichada. Los destinos son el estado de Apure, el Zulia, la península de Paraguaná, Caracas e isla Margarita. Información manejada por el secretario de Estado adjunto para Asuntos ded Narcóticos de EEUU, William Brownfield, indican que la mitad de la coca que produce Colombia sale por Venezuela.

El fenómeno se viene presentando desde hace al menos ocho años y obedece a que los controles de las agencias antidrogas colombianas y de Estados Unidos se concentran más en las narcorrutas del Pacífico y del Caribe, convirtiendo la llamada ruta africana en una vía más segura. Cabo Verde, Guinea Bissau, Ghana, Togo, Senegal y Gambia son usados como escampaderos de la mafia colombiana hasta donde llegan los cargamentos. Las mafias aprovechan las débiles instituciones de estas naciones para poder traficar y sobornar. Sin embargo, autoridades de esos países ya empezaron a pedir intercambio de información con la Policía colombiana.

De hecho, ya hay varios colombianos capturados en Togo y Guinea Bissau que llevaban cargamentos de droga en alianzas con redes venezolanas y brasileñas. Estás últimas han sido identificadas como parte de las bandas la Familia del Norte (FDN) y el Primer Comando de la Capital (PCC), que trabajan con reductos de las desmovilizadas FARC, con el poderoso ‘clan del Golfo’ y con la banda criminal ‘los Caqueteños’, que opera en el sur del país.

O Estado indica que la droga llegaba a Venezuela desde Colombia y los aviones de los empresarios brasileños la recogían y trasladaban a México con la complicidad de funcionarios venezolanos que eran sobornados y previamente informados sobre cada vuelo.

“Las aeronaves aterrizaban en “Aparte”, un pueblo del municipio Jesús Enrique Lossada en el estado de Zulia, cerca de la base militar de Maracaibo” y “al menos una vez los narcotraficantes pagaron una comisión extra de 100.000 dólares para guardar un avión en un hangar del Ejército venezolano”, afirma el periódico brasileño.

Lea más en nuestro seriado “Cuadernos del lavado y el narcotráfico que camina por América Latina”, escrito hace 2 años vía libros en PDF a través de nuestro blog #estepaisdelcoño por damasojimenez.com

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