John Allen Chau: ¿Creía que dando su vida provocaría el Apocalipsis y la consecuente segunda venida de Jesús?

John Allen Chau estaba convencido que la única manera de hacer llegar su creencia en Dios y en Jesús a cada rincón del mundo era visitando aquellos lugares donde todavía no habían oído hablar de ellos. Buscó, indagó y por fin se animó a visitar la isla de North Sentinel, en la Bahía de Bengala, India, publica Infobae.

Con 26 años y un espíritu aventurero, Chau sabía que esa remota isla en el Océano Índico era peligrosa. Que nadie había podido llevar “la palabra de Dios” a aquella recóndita comunidad y que hacerlo significaba un riesgo de vida. Así fue. Pero, ¿por qué Chau se arriesgó a tanto? ¿Por qué si aún sabiendo del peligro que enfrentaba fue dos veces al lugar? Una nueva explicación emergió en los últimos días. Y tiene que ver con su obsesión religiosa. O su ceguera religiosa.

Asesinado a flechazos el 17 de noviembre pasado, el hombre de Kansas City formaba parte del grupo All Nations Family. De acuerdo a las últimas investigaciones, Chau habría “intentado provocar el Apocalipsis para la segunda llegada de Jesús”.

Esta narración bíblica se cree que precede inmediatamente al Apocalipsis, que es un evento religioso en el que Jesús llevará a todos sus seguidores al Cielo. En dicho momento, se supone que Cristo dejaría atrás a todos aquellos que no lo han aceptado como salvador.

En la Declaración de Fe de los miembros de All Nations Family puede leerse en el punto 11 sobre este tema:

“Creemos en la segunda venida de Jesucristo al final de la era en que regresará a la Tierra de manera personal y visible para consumar su reino. También creemos y estamos orando por una gran cosecha de almas y el surgimiento de una iglesia victoriosa al final de la era que experimentará una pureza y un poder sin precedentes en el Espíritu Santo para predicar el evangelio como un ‘testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin’. Salmos 2: 7-9; 22: 27-28; Mateo 24:14; Juan 14:12; 17: 20-26; Romanos 11: 25-32; 1 Corintios 15: 20-28,50-58; Efesios 4: 11-16; Filipenses 3: 20-21; 1 Tesalonicenses 4: 13-5: 11; 2 Tesalonicenses 1: 3-12; Apocalipsis 7: 9-14”.

Chau envió una carta a su familia el día anterior a morir en la cual hacía mención a este apartado de la declaración de principios de la iglesia a la que pertenecía. ¿Creía el joven misionero que dando su vida provocaría el Apocalipsis y la consecuente segunda venida de Jesús?

La iglesia All Nations Family adhiere al Pacto de Lausanne en el cual también se explicita la llegada de Cristo al final de los tiempos. “Creemos que Jesús regresará personal y visiblemente, en poder y gloria, para consumar su salvación y su juicio. Esta promesa de su venida es un estímulo adicional para nuestro evangelismo, porque recordamos sus palabras de que el evangelio debe predicarse.

Inspirado por estos mandatos, Chau se internó en la isla más peligrosa de India. Allí, la primera vez que fue recibió un flechazo que impactó contra su Biblia, salvándole la vida. Pero la segunda incursión al lugar para ver a los sentineleses no resultó tan afortunada. Fue asesinado y enterrado allí.

En su última carta a su familia, el joven misionero norteamericano había expresado su deseo de seguir viviendo: “Dios, no quiero morir”, escribió Chau, sabiendo que su aventura podría costarle la vida.

El misionero quiso conquistar a los isleños ofreciéndoles peces y pequeños regalos. En lugar de recibirlo como un invitado, las flechas atravesaron su cuerpo, matándolo de inmediato. Los nativos enterraron su cuerpo que ahora pretende ser recuperado por las autoridades indias.

Los asesinos de Chau pertenecen a la tribu de Sentineleses. Sus integrantes han permanecido aislados durante siglos y tomaron la presencia de Chau como una amenaza. La Isla Sentinel del Norte está fuera del alcance de los visitantes y turistas para las leyes indias. El joven de Vancouver fue allí sabiendo que podía morir.

La pequeña tribu vive en chozas e históricamente fue hostil hacia todo lo que fuera extranjero y perteneciente al continente. Chau se acercó a ellos en un pequeño kayak, pero de inmediato sintió que estaba en problemas. Intentó hablarles en su idioma, pero no tuvo respuesta. También comenzó a cantarles canciones religiosas. Sin suerte.

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