#OPINIÓN #Reportaje @ManuelRosalesG Lo cuenta todo sobre el 10Ene y su detención

Manuel Rosales reveló lo que pasará después del 10E

Manuel Rosales expresó sus opiniones e ideas acerca del contexto político, económico y social que vive Venezuela.

Entérate lo que no sabías de su estadía en El Helicoide

 

La familia y los hijos se angustian cuando uno asume posiciones o dice discursos duros frente al régimen”

El exgobernador del Zulia, Manuel Rosales, ofreció una entrevista a Noticia al Día, donde expresó sus opiniones e ideas acerca del contexto político, económico y social que vive Venezuela en la actualidad. En este sentido, comentó parte de la agenda que tendrá la oposición para 2019.

Durante una conversación de preguntas y respuestas, el líder político también  reveló su experiencia dentro de la prisión, en el Sebin de El Helicoide, en Caracas, donde estuvo por más de un año, luego de regresar del exilio.

¿Qué va a pasar el 10E en Venezuela?

–El 10 de enero debe ser una fecha para la reflexión, para pensar en grande en función del país, no para crear falsas expectativas. Termina un periodo constitucional de Gobierno y deberíamos entrar en un proceso de definiciones y decisiones. Debería ser una fecha para exigir al régimen que abra un cauce para una solución a esta crisis que vivimos; ese cauce no es más que unas elecciones que nos permitan relegitimar los Poderes en Venezuela. A partir de ahí, debemos empezar un proceso de recuperación de la sociedad venezolana, donde nos respetemos y reconozcamos todos.

¿Qué papel jugará la comunidad internacional el 10E?

–La mayoría de los países reclaman que Venezuela retome la paz y el encuentro democrático, como tiene que ser. La comunidad internacional ha mantenido una posición firme y clara en cuanto a lo que acontece en el país. El 10E lo va a reafirmar y asumirá una postura de exigencia como lo ha venido haciendo Estados Unidos, la Unión Europea, el Grupo de Lima y otros, de tal manera que, el Gobierno establezca mecanismos para salir de esta tragedia sumamente grave. Al país se lo está tragando la calamidad que vivimos por los malos servicios; la hiperinflación; el deterioro de las industrias del Estado y privadas, el deterioro del sector agropecuario, industrial, comercial, entre otros.

 

¿Estaría dispuesta la oposición a sentarse nuevamente en una mesa de diálogo y cuáles serían las condiciones?

–El diálogo de sordos, de mentiras y para que unos se queden sentados en el poder, mientras otros no están convencidos de una solución, no sirve. De tal manera que, esa opción en este momento para la oposición está cerrada hasta que, de verdad, se abran posibilidades a través de la comunidad internacional. Tienen que haber garantes como EEUU, la UE y el Vaticano, que sean los que, en todo caso, puedan generar las condiciones para un tema como ese.

¿Cómo serían las elecciones para una transición y en caso de que se logre, quién sería el candidato?

–Venezuela ha sufrido este desvarío por causa de los errores que, históricamente, hemos cometido, como por ejemplo andar buscando mesías y encantadores de cascabeles; siempre pensando en un hombre y no en la sociedad o las instituciones. La primera tarea, en lo inmediato, que tenemos todos, es la construcción de instituciones fuertes y no volver a repetir los mismos errores, donde una persona o un grupo se apodera, controla, dirige y decide por todos. Nosotros escogeremos a un candidato para la época de la transición, luego iremos a otras elecciones totalmente distintas– eso puede ser por consenso o por elecciones primarias. Estamos trabajando en el Programa de Gobierno, lo que sería el país moderno, de avanzada y prosperidad. El plan es ese y para allá vamos.

La oposición tiene 20 años intentando lograr un cambio político en Venezuela y no ha podido ¿Qué pudiese pasar esta vez?

–Ha sido una lucha muy dura, hemos cometido errores. Los políticos de la oposición debemos pedir perdón, reconocer esos errores y asumirlos. El apresuramiento, la pasión y el anuncio falso para generar expectativas, nos ha hecho mucho daño y eso tiene que corregirse. Sin embargo, estoy convencido de que tiene que haber un cambio; esta situación es invivible aún y cuando el Gobierno pretenda decir lo contrario. El dolor de los venezolanos debe ser motivo fundamental para que todos busquemos una solución.

 

¿Pondría su nombre para unas primarias o consenso, o la oportunidad es de los jóvenes?

–No puedo contradecirme, el problema de Venezuela no es un hombre. Debemos luchar por un proyecto colectivo de país y la unidad nacional, para lograr que volvamos a nacer como sociedad; eso va más allá de una persona. Pero, de lo que sí estoy claro, es que hay que apartar los egos, las ambiciones desmedidas Y el grupalismo que nos ha hecho mucho daño también, y poner por delante el país. Ahí tenemos que estar los que tenemos experiencia, los jóvenes, los políticos y los que no lo son también.

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¿Qué es lo primero que tendría que hacer la oposición al llegar al Gobierno?

–El gobernante y el político tiene que tener puestos sus ojos, como razón lógica, en el ser humano; la persona para estar feliz debe tener calidad de vida, esperanza, futuro y sueños. Para que eso pase, se debe respetar la libertad en todas sus dimensiones, la superación personal, la propiedad privada y el libre desenvolvimiento. Eso es la suma de una serie de decisiones que van desde lo económico, social hasta lo institucional.

¿Qué pasó con Juan Pablo Guanipa el 15O y luego usted el 9D de 2017?

–Eso te lo resumo muy brevemente: Siempre advertí lo siguiente: no debemos permitir que al Zulia le pongan la mano, como ocurrió. Hicimos todo para evitarlo y no se pudo.

Usted estuvo preso ¿cómo es estar preso en El Helicoide?

–Yo me vine porque me sentía mal estando fuera, mientras el país se venía desmoronando, por eso decidí venir y afrontar la situación y sabía que iba preso, de lo cual no me arrepiento. Por supuesto, es una lucha difícil, pero que al final tendrá que dar sus frutos. Estuve preso más de un año, nunca debí estar preso ni un día porque no había razones para ello. Eso es doloroso y terrible; estuve encerrado en una celda, no podía salir de ella a excepción de algunas veces que me sacaban al sol. Estuve solo sin poder hablar con nadie. Fueron meses terribles de mucho dolor y mucho sufrimiento; no podía leer ni escuchar radio, ni nada. Luego me permitieron leer, tener libros y tener algunas posibilidades de estar en mejores condiciones. Uno aprovecha la cárcel para leer, sobre todo la historia de Venezuela y universal. Ese año logré profundizar en muchos temas.

 

¿Estando en prisión se mantuvo el respeto hacia su familia?

–Uno en esas cosas debe ser muy discreto y comedido porque en la medida en que tú denuncies lo que ocurre dentro, peor tratan al detenido y a su familia. Esos son episodios difíciles y complicados. Mi familia sufrió mucho, mis hijos. Estuve bastante tiempo preparándome sobre Ramo Verde y el Sebín, porque sabía que para una de las dos iba a ir. De Mandela aprendí que el aliado que uno tiene no es el gran jerarca, sino el custodio, quien está ahí contigo todos los días.

¿Tiene miedo Manuel Rosales, su familia que le dice?

–La familia y los hijos se angustian cuando uno asume posiciones o cuando uno dice discursos duros frente al régimen, pero el que se mete a político sabe que debe correr estos riesgos.

Por otro lado, Rosales destacó las obras que hizo en el Zulia durante su gestión como alcalde y luego como gobernador, entre ellas: Metro de Maracaibo, Plan Maestro de Transporte y Vialidad, Plan de Gasificación, Paseo La Chinita, reacondicionamiento de la Basílica, recuperación de espacios públicos, semáforos inteligentes, ordenamiento del Casco central, acondicionamiento de mercados populares, ferias escolares, ferias de comida, Puerto de Aguas Profundas, modernización del Terminal de Pasajeros, Biblioteca del Estado, Programa de Mejoramiento de Vivienda, Mi negocio Propio, Becas JEL, graduando a más de 75 mil bachilleres sin cupo, en universidades privadas, Plan de Salud Gratuita en ambulatorios, clínicas privadas y hospitales, modernización del 171, más de 1300 escuelas públicas, mejoras laborales y sociales para funcionarios policiales, entre otras, las cuales, indicó, no le venían a la mente. Afirmó que hoy en día la mayoría de esas obras están en el abandono o no existen.

Un mensaje para Venezuela

–Venezuela no se ha acabado y el Zulia tampoco, de esto vamos a salir y construiremos otro camino de sueño y esperanza. El país va a renacer como sociedad; el Zulia va a volver hacer región de prosperidad, de belleza, felicidad y amor que siempre fue, como somos los zulianos. Esa es la lucha y eso va a ocurrir pronto.

 

Haroldo Manzanilla

Fotos: Xiomara Solano

Noticia al Día

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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