#Yovana Méndez Ruiz: Un legado para la juventud cristiana

Nacida en Guanare en un hogar no cristiano, primogénita e hija única por 10 años, experimentada en dolores emocionales debido a la disfuncionalidad de su hogar. Debido a esto su madre Yovanina Ruiz de Méndez es hallada y llamada por Cristo en una iglesia Bautista; y he aquí donde Yovana es seducida e impregnada por el Señor con tan solo 6 años de edad. En adelante manifestaría un gran discernimiento y dominio de la Palabra de Dios, orando y predicando públicamente, aconsejando e influyendo sobre muchos. Con tan corta edad solía decir “Hay en mi corazón un fuego que me consume” ó “Miren lo que me dice el Señor en su Palabra”. Esta niña no solo reclamo a su padre para Cristo sino que lo pedía convertido en pastor… “! Mi papá va a ser pastor, mi papa va ser pastor!”.

Yovana junto a sus padres y hermanos

Ya en la adolescencia mostraba un carácter muy espiritual, manso, cándido, afectivo, de mucha sabiduría, entusiasmo, enérgico, de gran gozo, generoso, sensible y muy agudo a las injusticias; de familia, amiga fiel, amante y defensora de la naturaleza, asidua lectora, letrada, poeta, dibujante, bilingüe, expositora, disertadora. Capaz de devorar, escudriñar y memorizar libros, poesías, biografías, citas…

Forastera
“¿Que se ha prendido en mi? No doy muestras reales de interés, más que el de la mera educación pasional, no doy muestras ni pobres ni cálidas de amor, y aun así me persigue como el tigre a su presa… Sé que capturada estoy, mas no me duele más de donde ya el dolor pudo llegar pero siento indignación infernal por mi falta de sensatez, pasión, preocupación, sentido artístico, en sí por mi poco interés en mi misma por llegar a ser feliz. Más quisiera desde hace rato dejar de lado esto que me apresa, más temo sucumbir en el abismo de la soledad impenetrable, que me asedia desde mi mocedad, temo que después no sabré cómo salir de semejante oscuridad…

Si esto se me ha unido en este mar de destinos, temo que haya sido un ángel de luz enviado por mi Salvador…

Pero a mí me preocupa el sustento y el porvenir ¡Me inquieta solo existir, solo morir… nunca ser lo que anhele!
Esa imagen de cruz en vida… Tal vez debería dejar de llorar, dejar de sufrir y mutar en normal como los bueyes de la altruista sociedad, ser de piedra entre los escombros del olvido… Tal vez solo y simplemente debería darme de brazos abiertos a futuros inciertos e irme cual ladrón a vivir entre ratones pues ser lo que soy por dentro ó llevar lo interno a lo externo solo me hará una exiliada terrenal, forastera universal, una indigente intelectual, primogénita sin talento aparente ¿Decepción familiar? ó el orgullo enmudecido de papá… ó solo un agridulce sabor… imposible de ignorar”.

Sufrida: Objeto de continuas burlas, bullying y traiciones aun de sus amigos más cercanos. Hicieron mella en su espíritu deprimiendose constantemente, aislandola y menoscabando su personalidad; y el tiempo pasando factura con un diagnóstico de bipolaridad (Daño en el “termostato” del ánimo). Sin embargo, todo serviría para refugiarse en su Señor, profundizar en su Palabra para conocerlo y amarlo más.

Destacada: Fue el primer miembro bautizado de la Iglesia Bautista Pacto de Gracia y discípula de su padre, forjó un sin número de discípulos, fundó la Unión de Jóvenes “De Corazón Humilde”, inspiró, estimuló y conformó el grupo de adoración de dicha iglesia, adoradora con voz prominente, mentora de todas las voces de dicha agrupación, maestra, actriz histriónica, predicadora expectante, directora eficaz (capaz de transportarte a la presencia del Señor), amante de las misiones.

En lo secular: Culminó estudios en el Conservatorio de Música de Valencia, desertó de la carrera de medicina al ver tanto profesional sin vocación; intentó también en los idiomas (en Fuerte Tiuna) dejando huella de su enorme conocimiento de la historia venezolana; pero debió desistir por un colapso nervioso producto de la bipolaridad sin diagnosticar, así mismo cursó estudios en Uniarte (fotografía), haciendo alarde de su capacidad cognitiva del oficio, su lema era “Lo que no se ve, no se siente y sí verlo debe ser desde otra perspectiva”; siempre destacada por sus intervenciones.

Sus profundas reflexiones acerca de temas sociales, políticos, culturales entre otros, ofrecían espacios de aprendizaje, análisis de la realidad, comprensión e inspiración a todo oyente, para ejercer roles como agentes transformadores dentro de la sociedad.

En lo familiar: Fue amiga, ejemplo, inspiración, corrección y refugio para su hermana Gabrielle y su hermano menor Christopher. También amiga y consejera de su madre, y en especial, quien confrontaba a su padre por el desenvolvimiento como pastor; era detallista, dadivosa y fraterna.

Sus luchas: Cual utópica anhelaba un mundo, una sociedad, una familia y unos amigos mejor, más honestos, auténticos, íntegros, leales, justos, generosos y sensibles al dolor ajeno.

En la enfermedad: Repentinamente fue diagnosticada con leucemia a los 19 años, iniciando un largo camino estrecho y escabroso de quimioterapias, transfusiones e inyecciones… “Que como saetas caen sobre mi cuerpo indefenso y vulnerable”. Guerrera que con dignidad y sin cabello no dejó de ministrar y adorar a su Señor, discipular, enseñar, guiar, aconsejar, orar por muchos y servir en su amada iglesia, que como bálsamo le aliviaban y aligeraban su carga.

Su frustraciones: Fue diagnosticada sin células cancerígenas pero luego regresó la leucemia; la experiencia de conocer gente excepcional con esta enfermedad desmoronaba su alma en especial al verles morir; el continuo paso de niños de todas las edades padeciendo de este flagelo, la frustraba. La decepción de amistades que le abandonaba en su difícil proceso, la carestía de sus compañeros de quimio, el dolor, la soledad, las secuelas de las quimio y no sabemos cuántas otras cosas más dieron paso a una etapa bipolar de manía ó euforia que perseguían y erosionaban su gran testimonio de buena hija, hermana y gran cristiana… Descuidando lo espiritual, lo familiar y su delicado estado de salud.

Sus últimos días
El último mes de su vida, lo pasó en gran parte, a solas con sus padres y unos pocos amigos en la fe, en la habitación de un hospital. Tiempo suficiente, para que Yovana se recuperara de su estado emocional, reconociera, se arrepintiera de sus hechos inconscientes y regresara a la fe. Desde aquella habitación brotaron cantos y alabanzas para el Señor, se elevaron oraciones de corazón y ofrendo una vez más, una vida totalmente dedicada al Señor. En plena agonía su padre le retaba a la fe “Hija no sé qué irá a pasar de aquí en adelante pero lo que sí sé es que todo esto no termina aquí, tu historia continuará, tu vida refulgirá” contestando a dura penas “Amen papá… yo lo sé”.

Sus últimas palabras: “¿Mamá porque lloras? No sabes que todos pasaremos por esta prueba…” al expirar su último aliento la atmósfera espiritual fue tan notoria que sus padres dieron gloria a Aquel que vive y reina por los siglos de los siglos para luego postrarse adorar la soberanía del Dios Todopoderoso.

La vida y el legado de Yovana Méndez es encomiable y digno ejemplo de imitar por otros para que todos los de nuestro alrededor puedan decir, lo dicho por su padre ““Hace mayor nuestro deseo de ir al cielo”.

Una expresión de amor y gratitud a la persona de Yovana, hecha por su primo/hermano desde Perú… ”Yo te amaré por siempre, no es una promesa es que no puedo dejar de hacerlo, es que tú me enseñaste cosas buenas, es que contigo veía la vida de otra manera; tú eras tan profundamente inteligente, tan delicadamente perfeccionista, tan cruelmente directa, tan llena de sueños que sobrepasan lo común de este mundo. No he conocido a nadie como tú, y recordarte es mi destino, te amo no por el hecho de que te hayas ido, no porque hayas sido mi primera amistad, te amo porque tú Yovana, me amaste primero”. Vuela lejos en la eternidad.

Enrique López
CNP 9.341

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