#OPINIÓN Pastor Richard Serrano: EN EL AMBIENTE…

A estas alturas, y es comprensible, abundan las opiniones contradictorias respecto a los últimos acontecimientos en mi país. Nuevamente el ambiente se impregna de esa rara sensación de tensión, incertidumbre, indignación y esperanza. ¡Cuántas veces, en los años recientes, hemos respirado ese mezclado aire los venezolanos!

Tres cosas parecen claras, al menos para mí: 1. La situación social y económica del país es insostenibles; 2. La gente, sin importar etiquetas, está desesperada y clama por respuestas concretas. La fatiga infligida por el caos, la corrupción y la ineficiencia se notan en los rostros y en los cuerpos; 3. Urge un cambio que no llegará con los mismos haciendo lo mismo. Ha costado conseguir el camino para concretarlo, en buena parte, debido al egoísmo, la mezquindad, la traición, la polarización, la violencia y el miedo.

Hoy, unos y otros, invocan la Constitución, el apoyo popular, la lealtad de las fuerzas armadas y el reconocimiento de la llamada comunidad internacional (ese concierto de entes bien intencionados, instancias interesadas e imperios variopintos). Unos, los que ostentan el poder, lo hacen para mantenerse en él en nombre de la paz y la autodeterminación de los pueblos; otros lo hacen para acceder al poder en nombre de la libertad y el desarrollo. Por cierto, hay otros sectores entre los polos con mucho para aportar que no se escuchan, que vale la pena oír. Necesitamos fortalecer otros sectores divergentes y críticos.

Personalmente, opino que este gobierno, teniendo tanto a favor, no pudo o no quiso aportar al país las condiciones para hacer de él una nación próspera, desarrollada y decente. Sé que hablo de algo que se logra en corresponsabilidad, pero el gobierno, con una función crucial para ello, lejos de crear tales condiciones, con sus lógicas, corruptelas e ineficiencias, las ha desestimulado. Este gobierno no ha sido capaz de cumplir lo establecido en la carta magna, entre otras cosas, garantizar los derechos fundamentales de la ciudadanía. Se ha mantenido en el poder de forma dudosa. Y, no menos importante, ya no goza de respaldo popular mayoritario. No debería, por tanto, continuar ejerciendo el poder.

Mucho qué decir de la corresponsabilidad de los sectores de oposición, los partidos, los empresarios, los medios de comunicaciones, la academia, los cultores, los movimientos sociales, las iglesias, las comunidades basadas en la fe. Los venezolanos han aprendido a ver costuras en estos sectores que antes no solía. Pero, la verdad, ¡hemos dejado la vida en democracia y sus necesarios replanteos en manos de un puñado de politiqueros, engreídos militares y dizque empresarios!

Dios bendiga a Venezuela. Gracias a todos los que, de una manera u otra, oran por nosotros y nos manifiestan su apoyo y solidaridad.

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