#OPINIÓN Estadísticas Electorales de la constituyente del 30 de Julio 2017, no están publicadas en la página web del CNE

Eudis F. Fermin T.*

El 1 de mayo de 2017, el presidente Nicolás Maduro Moros, sin consulta previa, llama constituyente, invoca al poder originario para que actuara en la encrucijada que se encontraba la revolución bolivariana en un escenario de generación de actos de violencia nunca visto en la historia política de Venezuela, responsabiliza solo a los denominados guarimberos, de ser los violentos y asesinos, dirigidos por la ultraderecha y el mismísimo imperio, ignora cualquier acusación o señalamiento de la oposición, relacionada con los llamados infiltrados, pertenecientes a los colectivos armados pro gobierno, que visiblemente en los videos que circularon en las redes sociales se observa infiltrados entre los manifestantes opositora originando actos de violencia y enfrentándose con los protestantes opositores en las calles de las ciudades, utilizando a los efectivos de la guardia nacional bolivariana y policías nacionales bolivarianos como barricadas móviles para acciones de ofensiva y defensa de éstos en los choques con los opositores. Considera a la constituyente como el único camino para llevar la paz y la prosperidad económica al país, quiméricamente exhorta a todos los venezolanos a que junto a la revolución bolivariana, consolidaran los legados de “el comandante eterno de la revolución”, es la hora del encuentro, la paz y la armonía entre cada uno de los venezolanos, mientras que los partidos políticos agrupados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y la comunidad internacional, en una sola voz formularon tres peticiones al presidente Maduro: i) suspendiera la convocatoria a constituyente; ii) elecciones generales libres y transparentes; y, iii) aceptara la ayuda humanitaria, alimentos y medicina.
La unidad opositora rechaza participar en la elección constituyente; los máximos exponentes de las tendencias civilistas y militaristas de la trilogía de poder del post-chavismo armaron la maqueta electoral en cada uno de los estados y municipios del país, las instrucciones bajadas a ministros, gobernadores y alcaldes fue que se inscribiera la mayor cantidad de aspirantes, independientemente de representaciones de los ámbitos sectoriales (trabajadores, estudiantes, campesinos, pescadores, personas con discapacidad, empresarios, pensionados, comunas y consejos comunales) como candidato a constituyentista, que el mundo se enterara que en Venezuela con la constituyente el pueblo participa con sus propios candidatos, no era necesario la participación de los partidos políticos de la MUD promotores con la derecha e imperio de la guerra económica, dando así forma y sentido al significado de poder originario del pueblo en la mentalidad colectiva, objetando la inherencia internacional en los asuntos internos. Por lo tanto, la trilogía de poder del post-chavismo construyó el discurso-argumentativo y publicitó a través del aparato comunicacional del Estado socialista en construcción de que el objetivo de la constituyente consistía en restablecer el orden y la paz en lo político, social y económico en el país con la elaboración de un nuevo texto constitucional, pero los reales eran y siguen siendo: i) sustituir a la Asamblea Nacional; y, ii) neutralizar a la oposición y reducirla a su mínima expresión, no solo a los partidos políticos, sino a todo aquel venezolano que se oponga a los interés de la autocracia revolucionaria. Así, una vez elegidos los constituyentistas e instalada la ANC adquiere poder ilimitado, está por encima de cualquiera de los poderes del Estado, supra-constitucionalidad, es decir, por encima de la ANC, instancia de decisional de las máximos exponentes de las tendencias civilistas y militaristas de la trilogía de poder del post-chavismo, solo está la corte celestial.
Los rectores oficialistas del CNE organizaron la elección constituyente, llegó día de la votación, el 30 de julio de 2017, en la figura de la presidenta del ente electoral, Tibisay Lucena, presentó en la noche del éste día el primer boletín electoral con los resultados de los candidatos territoriales electos y ordenan a las sedes regionales proceder a los adjudicados sectoriales, electos territoriales 364 y sectoriales 173 para un total de 537, pendientes 8 correspondientes a los sectores indígenas. De esta fecha a la actualidad no han autorizado la publicación de las estadísticas electorales en la página web del ente electoral, los únicos que conoció la población, son los divulgados por el CNE, que circularon por los medios de comunicación privados y con mayor énfasis por los componentes televisivos, radicales, impresos y digitales del aparato comunicacional del Estado socialista en construcción, y los escuetos listados que aparecieron pocos días en el portal; resultados repetidos una y otra vez por los máximos exponentes de las tendencias civilistas y militaristas de la trilogía de poder del post-chavismo para hacer alegoría de la democracia en época de revolución, específicamente la sumatoria de 8.089.320 personas que supuestamente salieron a ejercer su derecho al voto, una participación de 41,53%, de una población electoral de 19.477.387, con una abstención 58,47%, cuando cada venezolano, desde su comunidad adyacentes a los centros de votación constataron el ausentismo electoral, como también en varias ciudades muertos y barricadas en rechazo a la constituyente, incluso entre los mismos militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el que supuestamente tiene una militancia de aproximadamente de 7 millones, la maquinaria psuvista, con los recursos de ministerios, gobernaciones, alcaldías y empresas públicas no pudo movilizar ese día, por no contar con argumentos sólidos para convencer al venezolano chavista y/o madurista que tenía que votar por los constituyentes de la revolución ante la amenaza de la derecha e imperio, el venezolano solo veía y sentía la indolencia gubernamental para solucionar la situación económica.
No se olvide que la empresa administradora del sistema de automatización de voto, Smartmatic, formuló a pocos días de la elección constituyente, polémicas observaciones, que permitieron pensar en la manipulación electrónica de la votación, que serían opacadas por el mismo gobierno y resaltadas por los diversos sectores de oposición; en la medida que fue pasando tiempo, las observaciones formuladas por el director ejecutiva de la empresa y divulgada con mayor intensidad por la prensa internacional, explica por sí mismo el por qué el chavismo tanta algarabía que hace de democracia participativa y protagónica, no explica algo tan sencillo como la publicación de la estadísticas electorales de la constituyente en la página web del ente electoral, publicó solo 4 días después de las elecciones el listado de candidatos electos con la votación obtenida, sin detallar la infraestructura electoral: centros, mesas de votación y votos nulos por parroquias, municipios y estados, como se ha hecho en las elecciones anteriores, desde el 7 de diciembre de 1958 hasta la última del 9 de diciembre de 2018, luego desaparecería del portal. Para los expertos electorales y en el uso de automatización de sistema, consideran al manipular la data electoral, se complica hacer la coincidencia en cada una de las 24.000 mesas de votación distribuidas en unos 14.500 centros electorales, lo que arrojaría inconsistencia numérica, aunado, el voto nulo presenta un cierto comportamiento histórico, con ciertas variaciones significativas, posiblemente en estos comicios se puede romper el esquema, ya que muchos funcionarios y empleados públicos fueron obligados a asistir a los centros electorales, emitieron votos nulos.
En pocas palabras, los indicios indican una manipulación de la votación de la constituyente, difícil de ocultar, pero es un silencio sepultar entre el post-chavismo acerca de esas estadísticas electorales en la situación que experimenta el país en la coyuntura actual con la proclamación de Juan Guaidó Presidente Interino de la República Bolivariana de Venezuela el 23 de enero de 2019, de comprobarse tal irregularidad, se estará ante uno de los fráudeles electorales más grande de la historia política de Venezuela y de América Latina. La trilogía de poder del post-chavismo obvia este asunto en cualquier demostración de democracia que frecuentemente hacen al cuestionar o criticar a los gobiernos extranjeros que desconocen al presidente Maduro en su segundo período de gobierno, iniciado el 10 de enero de 2019; grita a los cuatro vientos que en Venezuela existe democracia y elecciones libres y transparentes, según ellos, nadie puede cuestionar a un país donde se ha celebrado más elecciones para dirimir las diferencias políticas, debe ser ejemplo de democracia al mundo, incluso a aquellos países que hoy desconocen a la re-elección presidencial de Maduro y afirman que en Venezuela hay un gobierno dictatorial que controla todas las ramas del poder público del Estado con excepción de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora. Eso sí, al demostrarse el fraude electoral cometido por los revolucionarios, se refirmara la inconstitucionalidad de la ANC y la nulidad de todos sus actos, sentara precedente en América Latina, solo quedará pendiente por determinar la responsabilidad penal y civil de los actores materiales e intelectuales dentro los máximos exponentes de las tendencias civilistas y militaristas de la trilogía de poder del post-chavismo, Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Tibisay Lucena, Cilia Flores y Nicolás Maduro.

* Politólogo/Sociólogo
eudisfermin@gmail.com
Venezuela, 31/01/2019

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