#Reflexión ¡Maldito el hombre que confia en el hombre! Por @GervisDMedina

La ignorancia es gratis, pero no obligatoria. Por eso la palabra en la homilía de ésta semana cae como anillo al dedo, en esta crisis teológica, antropológica que vive la población venezolana. ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor!

Pocas veces, se entiende esta enseñanza, dada por boca de su profeta “Jeremías”. Dios, no pretende que no confiemos en hombres que nos aventajan en madurez, en la fe o tienen la gracia de estado sacramental. La clave del pasaje está en dejar de lado a Dios, autor de la vida, fuente de sabiduría y alegría para el neuma. Por los menesteres de la vida y en eso estamos fallando. Creemos en hombres maravillosos, enviados y ungidos por un dios que no existe. Por los mercaderes de la fe. El venezolano es mesiánico y neofilista, se deja llevar por la emocionalidad y no arguye en racionalidad.

Ningún ser humano, es capaz de conocer la interioridad de nuestro corazón. Nadie nos conoce con la perfección en que somos conocidos por Dios. Podemos engañar a nuestro hermano, nuestro cónyuge, al sacerdote e incluso a nosotros mismos, pero no a Dios.

Y ciertamente no existe capacidad humana para transforma el corazón. Sólo el Espíritu Santo puede obrar esa transformación. Debemos mendigar la gracia de la conversión como mendigó Lázaro, el pobre del evangelio de hoy, en la certeza de que, a diferencia del rico Epulón, Dios no nos negará el maná del perdón y de la comunión con el cuerpo y sangre de Cristo.

Es ésta una de las luces más grandes y fundamentales que nos da la divina revelación. A medida que ella nos hace crecer en la fe y en la admiración de Dios, nos quita toda ilusión humana sobre nosotros mismos y sobre nuestros semejantes en la naturaleza caída.

La tentación es sin duda atenuar culpas o encontrar fórmulas de inimputabilidad humana. Un mendigo así, no tendría que esperar nada, ni siquiera necesita ser salvado. El falso amigo, el falso profeta, te vende  una idea de fragilidad, debilidad que es santa, pero al final la limosna que te da es puro cuento, es un veneno en lugar de pan. Es un pasaje sin regreso al desierto árido.

El venezolano, es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita.

El venezolano, manipula con ilusiones y muchos creen en esas ilusiones y no se fían de Dios con miedo al futuro, se apoyan en el peor es nada y se mantienen en Egipto, sólo por la comodidad de tener pan seguro, asi sean migajas. En vez de afirmar “Yo comencé mi cuaresma y seguiré caminando de la mano del Señor y no estoy solo”. ¡Mejor es fiarse del Señor que fiarse de los hombres líderes que dicen ser maravillosos!

Esta reflexión, nos debe llevar a la sensatez, hablamos de esperanza fe y sacrificio, pero no queremos aplicarlas. Sólo “Dios” debe sacrificarse por nosotros. Y dejamos a “Dios” fuera de todo y confiamos en hombres maravillosos o en cosas materiales.

El pueblo venezolano se ha corrompido, y pasó a ser una sociedad criminógena y deletérea. Conformándose con los que otros hagan por él. No hay autenticidad, puras copias baratas que no tienen temporalidad. Haciendo de ellos una imagen tallada semejante a cualquier figura de varón o hembra. Hay quienes dicen que somos caribeños y no europeos que debemos conformarnos con lo que tenemos. Delincuentes, corruptos, mentirosos nuestros líderes políticos, pero lideres al fin. Es lo que tenemos.

¡No vale, no me la calo! Le declaro la guerra a la ignorancia, al crimen, al neofilismo. Debemos transformar nuestro “Ser” a través de la intelectualidad, educación, academia, fe, religión, espiritualidad. Fomentando valores y principios por las redes sociales y los pocos medios de comunicación que nos quedan. No fomentar expectativas acomodaticias y como ahora que la solución está en un concierto… ¡Por amor a Cristo!… ¿qué nos pasa?. ¿Cuándo dejaremos de ser idiotas, para ser industriosos? ¿Cuándo dejaremos, de ser conformistas? Y redactar un plan, una estrategia y una organización. Que desarrollemos nosotros y no dependamos de otros para ello. Expresión popular ¡que vengan los gringos pa’ salvarnos!

No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

Citando a María Elvira @bitacoradelser : “En ocasiones,  te dedicas a buscar el éxito en donde  lo obtuvieron otros. Porque desde afuera se ve fácil o consideras que es factible económicamente  y mientras quedan enterrados tus propios dones”.

Construir un proyecto de vida o profesional basado en guías externos te hace perder la conexión con tu sabiduría y poder. Somos parte  de una plan “Divino” aquí en la tierra, no necesitamos que alguien pierda para ganar tú, sembrar en tierra ajena o usurpar puestos o roles de otros. ¡Busca en ti tus grandes tesoro, los tienes y que tengas una maravillosa vida!

¡Muchos hablan de un concierto en la frontera colombiana con Venezuela! Reflexionemos. ¿Acaso concierto tumba Gobierno? ¿Será pan y circo a la romana? ¿Concierto con hambre y sin electricidad, sin agua?

¡Hemos criticado al gobierno! con sus conciertos y ¿nosotros haremos lo mismo? ¿Quién le calma las calamidades al pueblo? Por amor a Cristo, aún no aprendemos. Se está creando una alta expectativa a la población. No estamos para conciertos, sino para transformar y rescatar al país a través de la palabra. ¿O eso se lo vamos a dejar a los gringos también?

Debemos poner la mirada en lo celestial. Rendir nuestras  vidas y poner toda nuestra confianza en Yahvé. Si vivimos nuestras vidas poniendo la confianza en los hombres, todos los días iremos tras engaños y más desengaños. Hay quienes se atreven a juzgar y hacer comentarios despectivos, desagradables con tal de humillar a su prójimo, cuando por alguna razón el hombre que cree ser justo o estar en lo correcto se pronuncia.

Es cuando podemos darnos cuenta la clase de fruto que damos en nuestras vidas, ya sea, bueno o mal, del espíritu o de la carne. El que vive en la carne, de los asuntos de la carne se encarga y éstas le satisfacen, más entretienen, lo que no permite que se pueda ver más allá. Total ceguera espiritual.

Más el que vive en el espíritu de los asuntos del reino  se encarga y procura vivir sus días haciendo la voluntad del Padre.

El hombre carnal vive para que complazcan sus caprichos, más el hombre espiritual vive para complacer a Dios y estar al servicio de su prójimo.

Vivamos para amar e intercedamos en oración, solamente Dios cambiará las circunstancias y las situaciones. Un pueblo unido que ora conseguirá que lo cielos se abran.

En conclusión, no confíes en el otro hombre, sólo pon tu confianza en el Señor y más allá, ama a tu prójimo como a ti mismo. ¡En definitiva! no hemos aprendido de aquel célebre venezolano quien gritó: ¡Bochinche, bochinche! Ésta gente lo único que sabe es  andar de bochinche en bochinche.

¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza! Enséñanos ¡Señor! a confiar en ti por completo.

Y me despido con esta pregunta: ¿usted le pide a sus hermanos en la fe que oren por usted cuando tienen una necesidad, calamidad o problema?

Gervis Medina

Escritor Venezolano

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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