Opinión Auber Infante Bustamante: La Mejor Venganza

Acaso Dios nos ha fallado? No creo, pero si así fuese, nos corresponde a los venezolanos hacer lo necesario para rescatar la democracia. Hoy puedo decir que, el mundo no se ha acabado ni Dios ha muerto.

Se me ocurre pensar que, si Dios quisiera que el venezolano fuese pobre, no lo habría rodeado de tanta riqueza. Si quisiera que el venezolano fuese emigrante, no lo hubiese dotado de ese calor humano y la alegría que a diario nos rodea, por eso, donde quiera que esté un venezolano esta Venezuela y estamos en familia. Si Dios quisiera que el venezolano fuese esclavo, no lo hubiese dotado de la valentía, hidalguía y templanza que a diario exuda en cada manifestación por el rescate de la democracia. Si Dios quisiera que el venezolano fuese triste, no lo hubiese dotado de los ritmos musicales tan alegres, ni lo hubiese dotado de tanta belleza natural, ni mujeres tan bellas y aguerridas.

Hasta ahora, hemos vivido de la historia legada por nuestros libertadores, de la gloriosa herencia de Carabobo. Que alegría ser venezolano y saber que, nuevamente estamos escribiendo la historia de Latinoamérica. Si, hoy hacemos lo mejor que se puede con lo poco que se tiene y eso estamos haciendo para seguir siendo ejemplo libertario. ! Qué coraje y valentía demostramos los venezolanos en esta lucha desigual de piedras contra tanquetas, gases y armas de fuego! Una lucha a brazo partido entre gente honesta y libertaria contra delincuentes y esclavistas de toda calaña.

Yo sí creo que Dios tenía un plan perfectamente delineado. Hizo que llegara al poder el resentido social zambo de Sabaneta y, acabara con todo lo construido por la dictadura nacionalista de Marcos Pérez Jiménez y los excelentes presidentes de la era social democrática. Nos convertimos en unos criticones de cualquier acción gubernamental. Despreciamos la oportunidad de ser un país de primer mundo negando esa posibilidad con el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. Nos puso la situación tan estrecha que, emigramos más de cuatro millones. Así, quienes estamos fuera y los que quedan adentro hemos aprendido a valorar nuestra patria.

Tenemos grandes problemas. Primero, debemos rescatar el gobierno, nada fácil pero hay que hacerlo. Rehacer toda la infraestructura del país, nada fácil, pero perfectamente posible. Planificar la privatización de todas las empresas, industrias, edificaciones, haciendas en manos del Estado. Planificar el retorno de todo aquel que desee regresar. Generar una economía de libre mercado con el bolívar como unidad monetaria, pero con libre circulación del dólar. Resolver el problema de inseguridad con una política de mano sumamente fuerte contra los delincuentes, si fuese posible darles de baja antes que detenerlos, mucho mejor, pues no son recuperables socialmente y así, no serían una carga para las finanzas del Estado. El peor de todo, alimentar una generación de niños que, hoy a sus seis añitos no conocen el sabor de un vaso de leche, de un pedazo de pollo, menos aún de un bistec.

Sé que contamos con el reconocimiento de 53 países democráticos, entre ellos, el decidido apoyo de EE. UU., la Comunidad Europea y el Grupo de Lima. Sin embargo, para mi gusto, el tema de la restauración de la democracia, está más lento que la segunda venida se Cristo. Los tiempos políticos son así, ahora están jugando los estadistas, diríamos en criollo, ahora juegan los grandes ligas y hay que jugar cada carta o mover cada pieza cuando se necesita. La mejor venganza contra el régimen que destruyo Venezuela en todos los sentidos? Regresar, reconstruir y hacer de Venezuela una potencia que debemos ser. Señores, la única vida que existe es la buena, la vida que actualmente se vive en Venezuela, simplemente no es vida. Que vivan la democracia y los hombres libres, carajo!

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