Las 10 Madres Más Extraordinarias de La Biblia

Esta es la guía del top 10 madres extraordinarias de la Biblia. Estas madres no fueron perfectas y muchas de ellas tuvieron que esperar mucho tiempo por aquel bebé que su corazón tanto anhelaba. Algunas de ellas tuvieron que seguir extrañas reglas y llegar a muchos extremos para proteger a sus hijos. Pero la cosa que todas ellas tuvieron en común fue su confianza en Dios, sabiendo que solo Él podría proveer sustento para ellas y sus hijos. Estas son las cosas que podemos aprender sobre la vida de: Sara, Agar, Rebeca, Lea, Raquel, Jochebed, la mama de Sansón, Naomi, Hannah, Elizabeth y Maria.

1. Sara: La Madre que espero

En Génesis 11:30 vemos que: “Sara no podía quedar embarazada y no tenía hijos”. Esto había causado dolor a ambos, Sara y Abraham, en el capítulo 15 de Génesis cuando la Palabra de Dios vino a Abraham, él contestó, “¿que podrás darme, Señor, si no me has concedido un heredero? Dios le contesta que mire las estrellas del cielo, porque así de vasta sería su descendencia. Abraham y Sara esperaron 15 largos años antes de que el Señor renovará su promesa, y 10 años más antes de que la cumpliera dándole a Sara un hijo llamado Isaac.       

Probablemente Sara no hubiera ganado por esperar e incluso se burló de la idea que Dios podía hacer lo que prometió, pero afortunadamente, las promesas de Dios no dependieron del nivel de fe de Sara. Dios cumplió con sus promesas de acuerdo a su plan a lo que Sara respondió en Génesis 21.    

“Dios me hizo reír. Todos los que se enteren de lo que sucedió se reirán conmigo. ¿Quién le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantaba a un bebé? Sin embargo, ¡le he dado a Abraham un hijo en su vejez!”.

¿Puedes imaginar esperar tanto tiempo para recibir una bendición? Sara trató de creer en la promesa pero tuvo dudas hasta que finalmente fue cumplida. Después, Sara rió con alegría por lo que el Señor había hecho. Isaac seguiría con el legado de su padre Abraham.

2. Agar: La Madre Que Resistió
Agar fue una esclava egipcia y una sirvienta personal de Sarah, la esposa de Abraham, quien no tenía muchos derechos en aquellos tiempos, especialmente en convertirse esposa de Abraham. Aunque después cambió su estado, ella seguía siendo sirvienta de Sarah.

Una vez que Agar quedó embarazada de Abraham, Sarah sintió celos y después de haber sido maltratada por Sarah, Agar partió hacia su tierra natal. En el camino encontró al ángel de Dios quien le dijo que regresara, puesto que también le había prometido una descendencia numerosa a través de su hijo a quien habría de llamar Ismael.

Tiempo después, Agar y su hijo fueron enviados al desierto , donde ella creyó que morirían de sed, pero Dios es fiel y le mostró un pozo de agua. Génesis 21:20 “Y Dios estaba con el muchacho, que creció y habitó en el desierto y se hizo arquero.” Agar penso que habia escapado su miseria la primera vez, pero Dios le pidió regresar, ella obedeció y Dios la bendijo a ella y a su hijo grandemente tal y como lo había prometido.

3. Rebeca: La Madre que engañó

Rebeca fue una mujer de mucha fe, ella obedeció a Dios cuando los sirvientes de Isaac le contaron sobre el hombre que quería casarse con ella. Genesis 25 dice que cuando Rebeca se embarazó ella podía sentir como los bebés peleaban dentro de su vientre. Cuando ella preguntó a Dios por qué estaba pasando tal cosa, Dios le respondió: “Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor.” En esa época los mayores jamás servían a los menores y el primogénito heredaba lo mejor de todas las cosas.

Cuando Isaac era viejo y de edad muy avanzada, le dijo a Esaú que fuera a cazar ganado y que preparara una comida para que pudiera recibir su bendición. Pero Rebeca al escuchar esto, le dijo a su hijo Jacob que le trajera comida para que ella se la preparara a Isaac antes que Esaú. Jacob no no estaba seguro de querer engañar a su padre de tal forma, pero su madre Rebeca le dice en Génesis 27: “Hijo mío, deja que tu maldición caiga sobre mi. Solo ve y haz lo que te mando. Ve y tráeme lo que te pido.” Creo que podemos asumir que Rebeca se acordó de lo que le dio el Señor años atrás durante su embarazo.

Rebeca se decidió a engañar para seguir la promesa de Dios y de esa manera los planes de Dios fueron hechos como se había dicho. Tiempo después, su hijo Jacob discutiria con Dios y se le daría un nuevo nombre, Israel.

4. Lea y Raquel: La Madres que tuvieron que compartir

Cuando Jacob se fue a quedar con su tío Labán, conoció a una de sus hijas llamada Raquel. Jacob se enamoró de ella y quería casarse con Raquel, tanto fue su deseo que estuvo dispuesto a trabajar siete años para poder casarse con ella. Pero Labán engañó a Jacob, y aun después de los siete años de labor, le ofreció a Jacob su otra hija, Lea, en matrimonio. Lea le concedió muchos hijos a Jacob estando consciente de que no era tan amada por Jacob como lo era Raquel quien permaneció sin dar a luz.

Ambas mujeres le dieron sus sirvientas a Jacob que a su vez le dieron a Jacob aun más hijos. En Génesis 30 vemos que: “Entonces Dios se acordó de Raquel; y Dios la escuchó y le concedió hijos.” Raquel dio a luz a dos hijos, José y Benjamín, pero murió dando a luz a Benjamín.

Es natural que hermanos y hermanas compitan e incluso tengan disgustos, pero te puedes imaginar tener que compartir a tu esposo con tu hermana, sintiendo que tienes que ser mejor que la otra. De cualquier manera, Dios, bendijo a ambas hermanas y sus hijos llegarían a formar las 12 tribus de Israel.

5. Jocabed: La Madre con un plan

Un nuevo rey llegó al poder en el antiguo Egipto, un hombre que no tenía ninguna obligación por honrar las promesas de Josue y honrar el pacto con los israelitas. Lo único que le preocupaba a este rey era que los hebreos crecieran en número y sobrepasaran a los egipcios, así que los esclavizó a todos. De la misma manera el rey ordenó a toda las parteras que mataran a los nuevos bebés, pero ellas no obedecieron. El faraón dio otro mandato en Éxodo 1:16 “Cuando ayuden a las mujeres hebreas en el parto, presten mucha atención durante el alumbramiento. Si el bebé es niño, mátenlo; pero si es niña, déjenla vivir”

Una mujer Levita, Jocabed, dio a luz a un hijo y lo escondió durante tres meses. En el libro de Éxodo capítulo 2 podemos ver que cuando ya no pudo esconder al bebé, Jocabed “tomó una canasta de juncos de papiro y la recubrió con brea y resina para hacerla resistente al agua. Después puso al niño en la canasta y la acomodó entre los juncos, a la orilla del río Nilo.”

Miriam, la hija de Jocabed, se quedó escondida viendo la canasta sobre el rio mientras que la hija del faraón bajaba al rio para bañarse. Cuando la hija de faraón se percató de la canasta, de inmediato llamó a sus sirvientes para que la sacaran del rio, al ver que dentro había un bebé hebreo tuvo compasión y lástima por él.

Miriam se armo de valor y salio a preguntar a la hija del faraón si quisiera que le consiguiera una mujer hebrea para que cuidara y amamantara al bebé, ella dijo que si, por lo que Miriam trajo a Jocabed para que cuidara del bebé. La hija de faraón les pagaría por cuidarlo y después que creciera un poco mas lo adoptaría como su propio hijo, dandole el nombre de Moisés.

Con su determinación, Jocabed, encontró una manera de salvar la vida de su hijo, y Dios bendijo su planes. Su hijo fue salvo, no solo de la muerte, sino que también pudo criarlo hasta que fuera de un poco mayor para vivir con la hija del faraón. Moisés creció y fue la persona que Dios utilizó para liberara al pueblo hebreo de las garras de faraón.

6. La Mamá de Sansón: La Madre que siguió las Reglas

Aunque no se le menciona por nombre en el libro de Jueces, muchos deducen que es la mujer mencionada en 1 Crónicas 4. Pero como no hay manera de saberlo a ciencia cierta podemos deducir que sus acciones son mucho más valiosas que su nombre. Estuvo casada con un nombre llamado Manoa pero no pudo concebir hijos. En Jueces 13 vemos que: 

“Entonces el ángel del SEÑOR se le apareció a la mujer, y le dijo: He aquí, tú eres estéril y no has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora pues, cuídate de no beber vino ni licor, y de no comer ninguna cosa inmunda.  Pues he aquí, concebirás y darás a luz un hijo; no pasará navaja sobre su cabeza, porque el niño será nazareo para Dios desde el seno materno; y él comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos.”

La mamá de Sansón supo que había algo especial en la visitación del ángel de Dios y cuando su esposo tuvo miedo y pensó que serían muertos por haber visto a Dios, ella se lo hizo entrar en razón diciéndole que no hacía sentido que les hubiera dicho esas cosas si al final los iba a matar.     

Al dar a luz, llamó a su hijo Sansón y el Señor lo bendijo. Aunque algunas de sus acciones fueron cuestionables, el Señor lo utilizó de manera poderosa en sus planes para derrotar a los filisteos.

7. Naomi: La Suegra que compartió Su Fe

Naomi y su familia escaparon de Moab, su pais natal, por causa de una gran hambruna en aquella tierra. Su esposo murió y sus dos hijos se casaron con mujeres Moabitas, una se llamaba Orpa y la otra Ruth. Diez años más tarde los hijos de Naomi fallecieron, y despues Naomi escucho que Dios habia vuelto a bendecir su pais natal con comida. Así que le dijo a sus nueras que podían regresar a sus hogares y encontrar nuevos maridos, antes de partir todas lloraron inconsolablemente. Orpa regreso a su lugar de origen y a sus antiguos dioses, pero, Ruth, se negó a dejar sola a Naomi diciendo:

“No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú mueras, allí moriré, y allí seré sepultada. Así haga el SEÑOR conmigo, y aún peor, si algo, excepto la muerte, nos separa.”  

Ruth aprendió de la fe de Naomi aun durante tiempos difíciles y amargos por lo que Naomi siguió cuidando y aconsejando sabiamente a Ruth en sus encuentros con Boaz quien se convirtió en el nuevo marido de Ruth. El Señor bendijo a Ruth y a su vez le dio un nuevo hijo cuando Ruth se casó con Boaz, por lo que las mujeres de la tierra de Naomi le dijeron:

“¡Alabado sea el Señor, que te ha dado ahora un redentor para tu familia! Que este niño sea famoso en Israel. 15 Que él restaure tu juventud y te cuide en tu vejez. ¡Pues es el hijo de tu nuera que te ama y que te ha tratado mejor que siete hijos!” (Ruth 4: 14).   

“¡Por fin ahora Noemí tiene nuevamente un hijo!». Y le pusieron por nombre Obed. Él llegó a ser el padre de Isaí y abuelo de David” (Ruth 4:17).

8. Ana: La Madre que guardó Su Promesa

Ana estuvo casada con un hombre que la amaba pero que a su vez tenía otra esposa, esta otra esposa era capaz de tener hijos, pero vemos en 1 Samuel 1:5-6 que el Señor no permitió que Ana tuviera hijos. La otra esposa, llamada Penina, provocaba y molestaba a Ana constantemente, pero Ana solo acudía a la casa de Dios para levantar sus oraciones. Su esposo intentaba darle consuelo diciéndole: “Acaso no valgo más yo que 10 hijos?” En 1 Samuel 1: 8 aprendemos que Ana levantó oración a Dios y lloró desconsoladamente diciendo:

“Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, si miras mi dolor y contestas mi oración y me das un hijo, entonces te lo devolveré. Él será tuyo durante toda su vida, y como señal de que fue dedicado al Señor, nunca se le cortará el cabello” (1 Samuel 1:11).

De hecho el clamor de Ana fue tan profundo que sus labios se movían pero sin emitir sonido alguno, por lo que el sacerdote del templo pensó que Ana estaba ebria. Al poco tiempo después Dios bendijo a Ana y le concibió un hijo a quien llamó: Samuel “porque dijo: «Se lo pedí al Señor” (1 Samuel 1:20).

Tal como lo prometió, Ana cumplió con sus palabras. Cuando el niño era de edad lo trajo al templo de Dios y se lo presentó a el sacerdote Elí. Ana dijo en su oración:   

“¡Mi corazón se alegra en el Señor!  El Señor me ha fortalecido. Ahora tengo una respuesta para mis enemigos; me alegro porque tú me rescataste” Puedes leer toda su hermosa oración en 1 Samuel 2:1-10.

Samuel vivió una vida dedicada a Dios y sería la persona en que ungiera a los dos primeros reyes de Israel, Saúl y David.

9. Elisabet: LA Madre Que Creyó En Milagros

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Elisabet estuvo casada con un sacerdote llamado Zacarías en el libro de Lucas 1 dice que ambos, Elisabet y Zacarías eran justos delante de Dios y observaban todos sus mandatos. Elisabet permaneció sin dar a luz, y ya eran ambos de edad muy avanzada; de manera similar a los días de Job, la gente pensaba que las mujeres que no podían dar a luz era a causa de algún pecado. Este tipo de crítica y de creencia era muy difícil de sobrellevar, especialmente para una dama esposa de un sacerdote.

Cuando Zacarías estaba en el templo del Señor, se le acercó el Ángel Gabriel diciendo:

“No tengas miedo, Zacarías! Dios ha oído tu oración. Tu esposa, Elisabet, te dará un hijo, y lo llamarás Juan. Tendrás gran gozo y alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento” (Lucas 1:13-14).      

Zacarías tuvo sus dudas y cuestionó cómo sería posible lo que Dios le había dicho por lo que fue castigado sin poder hablar durante el embarazo de Elisabet, quien por cierto estaba regocijada de alegría por la bendición que Dios le concedió diciendo: “¡Qué bondadoso es el Señor! —exclamó ella—. Me ha quitado la vergüenza de no tener hijos” (Lucas 1:25).  

Cuando María, la madre de Jesús, vino a visitar a su prima Elisabet, ella yacía reposando con el niño aún en su vientre llena del Espíritu Santo. María se llenó de gozo y alegría al ver su prima. Cuando llegó la hora de dar a luz, Elisabet puso a su hijo por nombre, Juan. Cuando los vecinos fueron con Zacarías para confirmar el nombre del bebé, él escribió Juan en un papel y en ese momento sus labios fueron abiertos y su voz regresó a él. Todos se quedaron perplejos y se preguntaban que llegaría a ser de este bebé cuando fuera hombre ya que su nacimiento fue milagroso.

Juan sería la persona que bautizaría a mucha gente en agua preparando así el camino para el Mesías.

10. María: La Mujer que Es Bendita entre las Mujeres

Maria, una virgen prometida a un hombre llamado José fue visitada por el ángel Gabriel quien le dijo:

—No tengas miedo, María —le dijo el ángel—, ¡porque has hallado el favor de Dios! Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será muy grande y lo llamarán Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David. Y reinará sobre Israel[a] para siempre; ¡su reino no tendrá fin!” (Lucas 1:30-33).

María tenía preguntas de cómo algo como esto podría suceder por lo que el ángel le contestó : “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por lo tanto, el bebé que nacerá será santo y será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Maria aceptó estas palabras y creyó con toda su fe. Cuando fue a visitar a su prima Elisabet ella se dirigió a María diciendo: “Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y tu hijo es bendito” (Lucas 1:42).

María creyó que las promesas de Dios serían cumplidas.

Un ángel de Dios también visitó a José quien le rectifico y apaciguó la duda de José respecto al embarazo de María. Como podemos ver en el libro de Mateo capítulo 1, José tomó por esposa a María pero no consumó el matrimonio hasta después de que ella diera a luz. María y José viajaron a Belén para tomar parte de un censo y fue durante ese tiempo que María dio a luz en el mas humilde de los lugares.

Maria atesoró muchas cosas mientras cuidaba y criaba a Jesús, sin embargo, tuvo que aguantar uno de los sacrificios más grandes de todos los tiempos, el hijo que ella dio a luz, vino al mundo por parte de Dios para entregarse en sacrificio, el único sacrificio, que pudo cambiar y redimir a la humanidad. Ella tuvo que ver a su hijo sufrir, ser torturado, ser escupido y burlado antes de morir una muerte violenta en una cruz.

En el libro de Juan capitulo 19, podemos ver:

“Estaban de pie junto a la cruz la madre de Jesús, la hermana de su madre, María la esposa de Cleofás y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre al lado del discípulo que él amaba, le dijo: «Apreciada mujer, ahí tienes a tu hijo». Y al discípulo le dijo: «Ahí tienes a tu madre».Y, a partir de entonces, ese discípulo la llevó a vivir a su casa” (Juan 19:25-27).   

Aun estando en su lecho de muerte, Jesús, procuro cuidar a su madre y le dejó a los discípulos como hijos nuevos. Maria fue bendita por Dios puesto que fue escogida entre todas la mujeres para nutrir y cuidar a su hijo. Y aun a pesar de la muerte, también hubo alegría puesto que su hijo no quedó muerto sino que derrotó a la muerte, se levantó y así aseguró vida eterna para todo aquel que crea en Él.

Desde la Capital del Llano: La Linda Barinas..
RIF. J 306159835                                                                                       02735520551 02735521415
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Avenida Elías Cordero Barinas… Felicitando a las Madres en su dia

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