Opinión Nasbly Kalinina: Michael Vargas, Un cantante silenciado en el Sebin

El día de las madres, Ingrid se despertó muy nostálgica recordando las veces en que Michael, su hijo, interrumpió su sueño con hermosas canciones que la hacían sentir en el cielo. Desde muy niño le gustó cantar y hacer feliz a la gente. “Sabes mamá, algún día llegaré a ser famoso y ganaré mucho dinero con el que ayudaré a las personas en necesidad. Hay quienes no tienen ni con qué comer, pero ya verás que con mi voz haré la diferencia” Le decía muy animado a su fiel admiradora.

Sin embargo, el amor que Michael sentía por Venezuela y su gente no le permitió esperar a ser rico y famoso para darles una mano así que por medio de la música y junto a “Calle Ciega,” banda a la que perteneció un par de años, comenzó a recoger donaciones para los niños con cáncer y otras fundaciones. “El dinero puede esperar, pero no un enfermo.” Repetía cuando le insistían que de esa manera nunca llegaría a nada.

La situación del país también le preocupaba muchísimo, estaba convencido que debía ser libre para que sus ciudadanos pudieran tener futuro; mientras, era casi imposible entre la violencia, falta de empleo, expropiaciones, escases, censura y sobre todo por el control casi asfixiante que el Estado estaba teniendo sobre cada persona y por lo cual comenzó a sufrir ataques de depresión.

Michael Vargas nació el 20 de junio de 1986 en la ciudad de Caracas, tenía una novia preciosa con quien deseaba casarse y tener hijos pero al darse cuenta que pisando los treinta años no podía mantener un hogar y que las circunstancias económicas-políticas-sociales no estaban como para tener familia comenzó a tener aquellos episodios de oscuridad mental. Cuando logró superarlos se unió a las protestas pacíficas y a usar su talento para animar a otros a salir con su bandera y exigir un cambio.

Debido a que era un joven conocido y con muchos seguidores los funcionarios del SEBIN lo ubicaron rápidamente y el 17 de octubre de 2017 lo fueron a buscar a su residencia con la presencia de la Fiscal. Le confiscaron unos guantes para hacer equitación, un casco de motorizado, un suéter que decía resistencia, una bandera de Venezuela y unas mascaras pequeñas para aguantar los gases lacrimógenos.

Le imputaron los delitos de asociación para delinquir, terrorismo, transito ilícito de explosivos y fabricación ilícita de explosivos y municiones. Lo llevaron al Helicoide donde lo encerraron por 15 días en un baño con más de 10 personas, sin ventilación y muchas cucarachas.

Luego lo pasaron a un sitio llamado “Guantánamo” donde estuvo tres meses con 75 presos comunes y en donde debía hacer sus necesidades en potes. En ese tiempo la fiscalía le quitó los cargos de tránsito ilícito de explosivos y fabricación ilícita de explosivos aunque las audiencias preliminares fueron diferidas muchísimas veces porque el SEBIN no lo trasladó a tribunales.

Luego lo pasaron a otro lugar llamado “Las Escaleras” junto con otros 14 presos políticos. Allí les caía el calor de los aires acondicionados y se debían de turnar para dormir porque habían ratas y cucarachas.

Desde que fue detenido ha vivido dos motines con presencia del FAES quienes dispararon bombas lacrimógenas las cuales casi asfixian a todos los reclusos dado que el Helicoide no tiene ningún tipo de ventilación. Posteriormente, se dieron unas liberaciones pero no salió en ninguna de ellas y lo pasaron a la sala con Lorent Saleh con quien tejió una linda amistad.

Después de 14 meses lo trasladaron a tribunales para su Audiencia Preliminar la cual duró tres días en que la jueza tomó la decisión de llevarlo a juicio sin pruebas, no da respuestas a los abogados, ni muestra el escrito donde justifica su decisión y sus defensores no pueden apelar porque el expediente lo tienen secuestrado.

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