#OPINIÓN Delcy en Maracaibo, el día después por el sociólogo Ender Arenas @RojasYArenas

Soc. Ender Arenas Barrios.

Delcy vino, vio y se fue la luz. Trajo 50 plantas generadoras de electricidad para resolverle el problema a 3 millones de zulianos. El despliegue de seguridad fue increíble, nunca visto. Semejante operativo era innecesario, pues, los maracuchos seremos habladores de pendejadas, mamadores de gallo, echadores de chistes, mal hablados que solemos soltar una buena cantidad y calidad de obscenidades, pero magnicidas jamás, eso nunca ha estado en nuestro ADN. Así que tal despliegue solo tiene un sentido: Delcy es echoncicima.

Estuvo acompañada de Prieto y Casanova, iba a un acto en el Hotel Tibisay (¡coño que nombre!), cuando la avenida El Milagro quedo sin luz y seguramente Prieto y Casanova sin poder decir nada solo atinaron a echarle la culpa al sospechoso habitual: “el equinoccho”, Lisandro Cabello dice, pues, no es época de petacas.

Delcy seguramente se fue y Maracaibo no sufrió o, mejor dicho, no gozó ningún cambio positivo con la llegada de la segundo a bordo de esa vaina que llamamos, por costumbre, “ejecutivo nacional”.

Seguramente Delcy, ni siquiera preguntó por los otros problemitas que nos agobian y nos hacen sentir como si fuéramos ciudadanos de tercera, por decir algo, igual pudiéramos decir de quinta y no estamos exagerando.

Lo hemos dicho en anteriores entregas Maracaibo no es una ciudad es mas bien un pueblo fantasma. Problemas que se han convertido en verdaderas cuestiones de Estado. Así, al gran problema eléctrico se une el no menos grande y grave: el agua.

Días, meses, algunas comunidades tienen hasta años que no les llega el agua y cuando llega ud. puede confundirla con cualquier bebida achocolatada. Ahora estamos sufriendo otro, igualmente no menos grave que los anteriores, se trata de la escasez de gasolina. Enorme, kilométricas colas, interminables colas de gente que pernocta frente a las estaciones de servicio y luego tiene que esperar medio día y mas para poder poner gasolina a su carro.

Por cierto en este asunto de gasolina ha servido para establecer un nuevo items clasificatorio de sectores y actores sociales en la ciudad: estos son, por un lado, los coleros de la gasolina, formada por los trasnochadores que comienzan hacer la cola desde las seis de la tarde para poder echar gasolina a las once de la mañana del día siguiente vs los coleros VIP de la gasolina que llegan a la estación de servicio a la hora que la necesidad los apremie, puede ser cualquier hora del dia.

 Ellos siempre se van por la izquierda formando una cola paralela. Alli esperan la orden de un señor algo barrigón, vestido siempre de verde, aunque en algunas bombas hay el mismo gordito pero vestido de azul, los pasaran, llenaran su tanque a despecho del trasnochador.

Que hace el colero VIP para merecer tan distinguido trato. Pues bien paga. Paga desde dinero en efectivo, preferentemente dólares hasta comida: harina PAN, arroz, azúcar, etc.

En fin Delcy se fue y desde el hotel Oceanía pudo ver el Lago y a la ciudad. Seguramente se sintió satisfecha porque la destrucción de la ciudad no puede ser obra de las causas que siempre hemos atribuido: la incompetencia, la ineficiencia del gobierno, la corrupción, la negligencia de gente que nunca supo gobernar la complejidad de un país como este.

 La destrucción del Zulia ha sido tan perfecta, tan sistemática que tiene que estar basado en un plan racional y bien fundado. Se ha planificado como si estuviéramos en una guerra, que enfrenta a una ciudad contra un enemigo poderoso y esta estuviera sitiada: le quitan el agua, la electricidad, la comida, la gasolina, las medicinas y ese enemigo poderoso dirá: Estos no aguantaran, se rendirán, algunos se irán o tal vez obtendremos algo mejor: se morirán.

Cuando esto pase, bien pudiéramos acusarlos de lo que tanto acusan ellos a los opositores: ellos han practicado contra el Zulia odio continuado y ese es un delito de lessa humanidad.

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

Deja un comentario

WordPress Appliance - Powered by TurnKey Linux