#TERRIBLE Los venezolanos se suicidan por la crisis humanitaria

“Él era normal. Era compañero de clases de mi hijo. Un jugador de fútbol nato, miembro de una familia con buena comunicación. Cuando me enteré, me asusté, y me asombré porque le podría pasar a cualquiera”.

La versión que se maneja es que se quitó la vida por una depresión ocasionada por la partida de su hermano a Argentina hace 10 meses. Maru Redondo, vecina y madre de un amigo del joven de 16 años, así lo describe. Cuenta que el adolescente era retraído y califica su muerte como sorpresiva. “Yo estaba con sus papás como a la 1:00 pm del sábado 4 de mayo. Nos despedimos, pues varios representantes asistimos a la misa de la Primera Comunión que organizó el colegio. Media hora después, me enteré por el chat del grupo de WhatsApp de padres que un joven se había quitado la vida”.

El criminólogo Roberto Briceño León da una explicación a la historia del adolescente. Dice que todo suicidio es un acto individual, pero en el caso venezolano pasó a ser un “fenómeno social”, pues dejó de ocurrir por elementos particulares como pertenecer a una religión, verle sentido a la vida o a la muerte, para ser la consecuencia de decisiones tomadas por los temas socioeconómico, la hiperinflación, la baja estabilidad monetaria, la emigración, las protestas y la falta de servicios públicos.

Amistades de Rubén Bellorín, de 16 años, sustentan que el joven que estudiaba y residía en un colegio de El Cafetal se mató cuando sus padres estaban fuera de la casa; una víctima de las secuelas del fenómeno migratorio que según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) sobrepasa los 3,9 millones de ciudadanos hasta junio.

Rubén dejó unos mensajes de despedida en formato de video para amigos y sus padres. El contenido lo tienen funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc); sus padres se han negado a verlos, de acuerdo con fuentes que pidieron la omisión de su identidad.

A la hipótesis de que casos como el del joven de 16 años son más frecuentes de lo que se cree, Freddy Crespo, criminólogo y coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia en Mérida, explica que el contexto social que se vive actualmente en el país tiene una marcada influencia en la decisión individual para suicidarse. “Esta crisis está desintegrando de tal forma los canales institucionales y la vinculación de los individuos con su entorno, que además de incrementarse la probabilidad de que un individuo lesione a otro, también se incrementa la probabilidad de que se lesione a sí mismo. Vivimos en un contexto en el que la proyección del yo a futuro está supeditada a la incertidumbre”.

Seis años sin cifras oficiales

Desde 2014, en Venezuela los anuarios de mortalidad dejaron de publicarse y eso se tradujo en opacidad de las cifras oficiales sobre suicidios. A pesar de la ausencia de datos, Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de Violencia, asegura que Venezuela es actualmente uno de los países con la mayor cantidad de suicidios de América Latina con un promedio de 19 personas por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con lo que han podido registrar en hospitales y morgues.

Según los datos más recientes de este fenómeno, proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2015, la tasa media de suicidios en el continente americano era de 9.8 por cada 100 mil habitantes. Para el momento, el país con la mayor tasa de suicidios era Guyana, con 29 por cada 100.000 habitantes. Luego se ubicaron Bolivia y Uruguay, con tasas de 18.7 y 17 respectivamente.

La OMS considera al suicidio “una forma de violencia personal contra sí mismo”. Refiere que los factores que explican esta conducta son variados y suelen incidir en su frecuencia el sexo, la edad, el nivel de instrucción y el estado civil, entre otras.

León ofrece detalles de quienes protagonizan estos casos en Venezuela: “la mayoría son hombres de dos grupos de edad: jóvenes y adultos mayores, quienes se ven sofocados por el fenómeno migratorio y por la pérdida de la identidad que les inculcaron desde niños, que no es otra cosa que llevar dinero a la casa y alimentar a la familia”. Especifica que igual ocurre con las personas que se enfrentan al panorama de la falta de medicinas, con mayor incidencia en quienes requieren fármacos para atender angustias y depresiones.

A pesar de este análisis, Briceño León hace hincapié en la falta de datos y de transparencia para perfilar esta realidad en nuestro país. De lo que sí se tiene claridad es que el incremento de los suicidios en Venezuela no es por problemas individuales, sino por la economía y falta de seguridad personal.
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Los últimos datos oficiales que se tienen de este fenómeno se publicaron en 2012. De acuerdo con los anuarios de mortalidad del Ministerio de Salud, entre 1995 y 2012, Venezuela tuvo un promedio anual de 4,02 suicidios por cada 100.000 habitantes. En ese lapso, el estado Mérida ocupó el primer lugar: 10,57 suicidios anuales por cada 100.000 habitantes; de segundo lugar otra región andina: Trujillo, que registró un promedio de 6.

Con información de El Pitazo

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