Opinión Del Discurso Político: Conformismo o Desesperanza por José Chino Viloria

Como decía Ilan Chester en su canción, Me conformo con verte aunque sea un instante, me conformo con mirarte un momento, nada más,  mi Venezuela  hermosa, y aunque mi vida se torne errante, Te juro que anhelante esperaré por Ti;  así está nuestro país de agua grande a la espera de cada uno de nosotros salga de la zona de confort, en la que nos hemos escondido, cual jerga criolla, generando separación de lo general o lo particular, para dar rienda suelta las patologías sociales del conformismo y la desesperanza.

Cuando hablamos de conformismo, convenimos en una aceptación caracterizada por un asentimiento de una situación que viene ocurriendo ya positivo o negativo, simplemente se acostumbra y no hace absolutamente nada por contradecir o cambiar esa realidad que no le gusta o que en modo alguno le satisface su yo perce, es una situación generada por un sentimiento de miedo, desconfianza o de desanimo donde el ser humano entre en una motorización de sus conflictos emocionales que lo lleva a una actitud de dejar pasar dejar hacer, sin importar las consecuencias que se le puedan presentar. Estamos así los venezolanos.

En una suerte sortilegio, de hipnosis o hechizo indio guerrero de catuche, los venezolanos caímos en la trampa del conformismo, caímos en el, da igual lo que pase, total si no trabajo no como, nos cayó la burbuja que nos encierra a lo individual, dejando a la suerte a todo aquello que tenga que ver con lo colectivo, nos encerramos o nos fuimos de nuestro entorno y dejamos al destino a nuestros vecinos, a nuestra ciudad, a nuestro municipio, a nuestro Estado, y por ende a nuestra Nación; dejamos de sentir interés por lo nacional, por la patria que no vio nacer y nos echo andar, nos arropa la desesperanza, y un vacio, que nos carcome las ilusiones de nuestra existencia colectiva, perdimos el destello de luz que alumbra nuestro sendero en sociedad; bajo una conducción política endemoniada del comunismo del siglo XXI, dejamos entrar a ese par de enemigos como lo son la desesperanza y el conformismo, en nuestro entorno y que poco a poco, gota a gota durante 20 años, fue destruyendo la fe y esperanza en nuestros conciudadanos.

Si de algo hay que temer, es de la astucia de los comunistas universales para sembrar esa semilla de la desesperanza que nos lleva al conformismo en la población; remembremos la historia y observemos, como los rusos doblegaron a las 15 repúblicas que conformaron la unión de repúblicas soviéticas sometidas bajo el yugo soviets y su comunismo, de igual forma los norcoreanos, aquí en nuestras fosas nasales están los cubanos sometidos por 60 años del yugo de los castros, y su Comunismo de Hambre y miseria colectiva; y pues llegamos al llegadero heme aquí nuestra Venezuela y sus nativos,  convertidos en hombres y mujeres sin rumbo, porque dejamos de pensar con conciudadanos en los intereses colectivos que nos atañen día tras día; porque el comunismos del siglo XXI y su comandante obrero nos dividió, para luego arrinconarnos como individualidades, nos sembró el desamor por nuestra patria y nos abono en la Viveza Criolla, siendo esta última, la gran causante de la crisis moral, cultural, económica, social y política, que nos arrastro a la aniquilación progresiva de la justicia social, a la dependencia económica (bono de la Pobreza),y como quiera que Venezuela es un país dirigidos por pocos, donde vivimos muchos, llegamos a la pérdida de la autonomía política, hasta allí llegó la vileza del comunismo del siglo XXI, cuando pretendió que solo debía existir un solo partido político en nuestro país; fraguaron comportamientos en la población que flagelaron la honestidad y probidad del venezolano, el irrespeto a nuestro prójimo, pero sobre todo la indiferencia por el bien común de nuestros conciudadanos, lo que ha generado una conducta en retroceso o delictual, ya que con un mínimo de esfuerzo y obviando las normas convencionales y de urbanidad logran objetivos superfluos para beneficio individual; llegando a la indiferencia por los demás, convirtiéndose en un cáncer que arropó a todos por igual; Llegamos al conformismo y la desesperanza.

La viveza criolla representa y simboliza el pillaje oportunista, donde el hombre nuevo, hecho en socialismo o comunismo del siglo XXI, obtiene el máximo dividendo, con un diminuto esfuerzo; sin detenerse en el cómo, ni en las consecuencias o  menoscabo hacia los demás, ni las implicaciones en el concierto internacional; aledaños a la viveza criolla se solapan demostraciones contundentes que han generado usurpación en el erario público, bajo la mirada complaciente del clientelismo político de factores de oposición, verdaderos socios del socialismo del siglo XXI, obteniendo sus beneficios claro está sobre el interés público, abrogándose para sí una suerte de anemia o debilitamiento del deber moral, del bien común, a nuestro prójimo, conduciendo a esta sociedad a una devastación moral y ética, que nos alejó de las normas, usos y costumbres generalmente aceptadas por la sociedad, y nos ancló en el engaño y la picardía criolla.

Sin embargo, donde hay lagrimas hay esperanzas, son infinitos los ríos por el llanto que han segregado los venezolanos por tanta tragedia social, que hemos venido soportando durante el gobierno concurrente de 20 años de comunismo de siglo XXI, donde hombres y mujeres que apostamos aun por este país, nos unen un Espíritu humano sensible, con acentuadas costumbres, modismos, convencionalismos sociales, la ritualidad, la vestimenta, la idiosincrasia de pura cepa del Ser Venezolano, es nuestro gentilicio y apostamos a ello, es la Poesía de Andrés Eloy Blanco, es el arpa de Juan Vicente Torrealba, es la tonada del Tío Simón Díaz, es el violín de don Pablo Canela, es el corrió de Juan Hilario y el silbón, es la prosa de Miguel Otero Silva, es la pluma de Rómulo Gallegos y su Doña Bárbara, son las pinceladas de Reverón, son los Trazos de Carlos Cruz Diez, es el lienzo de Braulio y Michelena, es el sabor del Tamunange, es la fulía de nuestras costas, es la imaginación del Galerón, es la picardía de la Gaita del Saladillo, es el repique de tambores de San Juan y San Benito, es la tonalidad del mejor Cacao del Mundo, es la Naranja de Carabobo, la más dulce, es la hayaca decembrina y sus pachangas, es la pisca andina, es la letra de Uslar Pietri, es el empeño y letanía de Sofía Imbert, es el Sentido de Pertenencia del Ser Venezolano, son aspectos que trascienden en la vida de cada connacional y aumenta nuestra riqueza colectiva como ser humano y la grandiosidad de nuestra hermosa Nación o pequeña Venecia; estamos a tiempo de seguir tejiendo los retazos de mi país para un nuevo Amanecer.

José Chino Viloria

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