#OPINIÓN Ahora comprendo por qué Almagro le echó dedo por ladrón a “Juanito Alimaña” Guaidó Por Gian Carlo Di Martino @GCDimartino

La oposición venezolana no da un paso si no lo tiene milimétricamente calculado. Sabemos ya por experiencia que eso es así, y ahora se coloca ante nuestros ojos un hecho que lo demuestra perfectamente, y que me permito destacar en función de concienciar a la población sobre la actitud rastrera y criminal con que actúan en Venezuela, los terroristas de las organizaciones hamponiles Voluntad Popular, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, entre otros grupos delincuenciales.

Antes de este último intento de golpe de estado, se supo de un hecho que sorprendió a la opinión pública nacional e internacional; resulta que cuando menos lo esperábamos, el portal digital PanAm Post develó un dantesco robo con la estafa humanitaria en Colombia, liderado por “Juanito Alimaña” Guaidó, a través de Rossana (de Cúcuta) Barrera y Kevin Rojas, dos reconocidos ladrones de Voluntad Popular.

Y aunque no deja de extrañar que un medio opositor lanzara tal bomba, se podía llegar a pensar que en un momento de sinceridad tuvieron ese arrebato ético; pero lo que si nadie entendía era que la rata de Luis Almagro, secretario general de ese nido de alacranes en que tiene convertida la Organización de Estados Americanos (OEA), exigiera de inmediato una investigación en contra de Juanito Alimaña.

Obviamente algo fuera de lo común; la OEA más bien por instancia de este pillo que lamentablemente la representa, admitió en el organismo multilateral al embajador del autoproclamado, además son conocidos sus exabruptos y violaciones a las leyes internacionales, para amparar siempre el golpe de estado en Venezuela en contra del presidente de la paz, Nicolás Maduro Moros.

Y por esos días, analizando tal situación, cavilé muchas veces en el hecho según el cual, “Juanito Alimaña” con el apoyo del imperio gringo y la oligarquía santandereana, comenzó a robar y a quedarse con el botín que le proporcionaban las triquiñuelas en las empresas Citgo, Monomeros, y toda esa artimaña que tienen con el gobierno colombiano y la mentira de la ayuda humanitaria, de allí que presumí que el roedor de Almagro le echó dedo porque lo dejó por fuera o no le dio lo justo.

Pero poco después, recibimos otra novedad. El vicepresidente para la Comunicación, Cultura y Turismo, Jorge Rodríguez, detalló con minuciosidad el desmantelamiento de un nuevo golpe de estado, el cual contemplaba que el capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo asesinara, principalmente, al presidente Maduro y a Diosdado Cabello.

Antes, el militar tenía previsto incursionar en el Banco Central de Venezuela, obtener de la bóveda de la entidad financiera 146 fusiles, unas unidades blindadas, para entonces tomar por asalto a Miraflores y al Sebin, a fin de liberar a Raúl Isaías Baduel, autoproclamarlo presidente, y sacar del juego político a “Juanito Alimaña” que resultó desde el principio tremendo fiasco.

Y no hay que esforzarse mucho para darse cuenta, que la marmota de Almagro, al tanto de todo este entramado golpista con la entrada en escena de Baduel como nuevo títere, le comenzó a sacar la banqueta al autoproclamado y por eso optó por pedir públicamente que lo investigaran.

Solo que, abortada la matanza, debido al extraordinario trabajo de inteligencia que hizo el Gobierno revolucionario, el máximo hampón de la OEA, “recogió los vidrios” como decimos en criollo y, sin más alternativa, se alineó de nuevo con “Juanito Alimaña” Guaidó.

De cualquier manera, ese es el proceder de todos esos hampones de la oposición rastrera venezolana, esa gente no sabe lo que significa la amistad, la palabra de un hombre, lo que es la dignidad, la honestidad, para ellos solo privan sus intereses, la posibilidad de obtener cada vez más poder, más dinero, riquezas y más riquezas.

Los ejemplos de esa rapacidad por la plata sobran. El caso de los soldados traidores que se fueron detrás de “Juanito Alimaña” y después, en Cúcuta, este bandido les robó el dinero de pagarles la estancia en los hoteles y los dejó al garete. El enriquecimiento de Antonio Ledezma, de Julio Borges, y una buena cantidad de opositores que viven como reyes en el exterior, incluso, con la familia, y nadie sabe de dónde sacan el dinero para mantenerse.

“Juanito Alimaña” Guaidó obviamente estaba en conocimiento de este otro golpe de estado, él mismo se delató cuando comenzó denunciar que el Gobierno estaba haciendo presos a militares, y que le intentaron secuestrar a su equipo de trabajo; lo que desconozco es si sabía del golpe traidor que también a él le tenían montado, empezando por Almagro que, en la “jugada”, enseguida pidió que lo investigaran por ladrón.

Davy Sari

Periodista residenciado en Maracaibo y Caracas.

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